Estatua de benito juárez aparece olvidada en terreno irregular de cacaotepec
Una estatua de Benito Juárez fue localizada amontonada en un predio sin razón social en Cacaotepec, en lo que vecinos y reportes señalan como un símbolo del descuido alrededor de obras públicas y patrimonio cultural. Según El Imparcial de Oaxaca, la movilización de la pieza estaría vinculada, de manera presunta, con el incidente que provocó la segunda muerte durante la construcción del distribuidor vial de Viguera.
La imagen de la escultura revela que no solo fue retirada de un lugar público, sino que terminó en un lote sin registro formal, donde quedó expuesta a vandalismo y a las inclemencias del tiempo. Para quienes viven en la zona, ver a un prócer nacional arrumbado es una metáfora: los símbolos que deberían unir a la comunidad parecen ser manejados como carga desechable.
El hallazgo pone en relieve varias preguntas prácticas y políticas. ¿Quién ordenó la remoción de la estatua? ¿Qué empresa o dependencia la trasladó y a qué fin? ¿Por qué el terreno no tiene razón social ni registros públicos que expliquen el destino de la pieza? Hasta el cierre de esta nota, no se había confirmado una versión oficial clara que responda a estas dudas.
La relación entre la movilización de la estatua y la muerte en la obra del distribuidor vial exige investigación. Si el traslado de la escultura formó parte de maniobras durante la obra, las autoridades deben esclarecer los procedimientos, responsabilidades y las medidas de seguridad que se aplicaron. La sociedad tiene derecho a saber si hubo negligencia, incumplimiento de normativas o falta de supervisión.
Además del aspecto legal, está el valor cultural. Las estatuas y monumentos son patrimonio simbólico. Su tratamiento habla del respeto que las autoridades y contratistas tienen hacia la memoria colectiva. Arrumbar una escultura en un predio sin registro es, en el mejor de los casos, un acto negligente; en el peor, una muestra de impunidad administrativa.
Las autoridades municipales y estatales deben actuar con transparencia: identificar al responsable del retiro, explicar el destino final de la pieza y garantizar la reparación del daño cultural. También corresponde a la Secretaría de Cultura y a los órganos de supervisión de obras públicas vigilar que contratistas cumplan con protocolos y resguarden bienes patrimoniales durante trabajos de infraestructura.
Para los vecinos, la situación es un recordatorio de que las obras públicas afectan la vida cotidiana: generan tránsito, empleo y esperanzas, pero también riesgos si no se gestionan con responsabilidad. Por eso es fundamental que las investigaciones no queden en comunicados ambivalentes y que haya sanciones cuando procedan.
El hallazgo en Cacaotepec convoca a la sociedad civil a exigir claridad y participación en el seguimiento de proyectos que invierten recursos públicos. Que una estatua de Benito Juárez termine arrumbada en un terreno sin nombre no debería ser aceptable en una comunidad que reclama justicia, seguridad y respeto por su patrimonio.
Reporta El Imparcial de Oaxaca; este diario continuará recabando declaraciones oficiales y actualizaciones sobre el caso.
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