Maquinaria y vecinos desbloquean caminos aislados en la Cuenca tras intensas lluvias
San Felipe Jalapa de Díaz, Oaxaca.— Con pala, retroexcavadora y manos a la tarea, vecinos y personal del Gobierno de Oaxaca trabajaron desde la madrugada para abrir la carretera que comunica San Felipe Jalapa de Díaz con San Felipe Usila, afectada por un derrumbe tras las fuertes lluvias que golpearon la Cuenca del Papaloapan.
Según reportes de la Secretaría General de Gobierno de Oaxaca y Protección Civil estatal, el deslave ocurrió después de una noche de precipitaciones intensas que arrastraron lodo y piedras sobre la carpeta asfáltica. La vía quedó bloqueada por varias horas, dejando varados a vehículos particulares, camionetas de carga y unidades de transporte escolar.
“Salimos todos, había gente con palas y la maquinaria del municipio. No podíamos esperar a que nadie viniera; había niños que tenían que llegar a la escuela y productores con ganado”, dijo a este medio una vecina de San Felipe Jalapa de Díaz, que pidió mantener su nombre en reserva. La crónica de los pobladores coincide con el informe difundido por el Gobierno del estado, que envió una retroexcavadora y personal de caminos.
La movilización permitió retirar el material y habilitar un carril en la mañana. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Oaxaca señaló que, aunque la vía quedó transitable, se mantiene vigilancia por riesgo de nuevos desprendimientos si continúan las lluvias, mismas que la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) ha pronosticado para la región en los próximos días, informa Quadratín.
El bloqueo no solo trastocó el tránsito: productores de maíz y plátano reportaron retrasos en la entrega de cosechas y aumento en costos de transporte. Ambulancias que necesitan pasar en urgencias tuvieron que desviarse por caminos alternos, dijeron autoridades municipales a La Jornada.
La actuación coordinada —vecinos, personal municipal y maquinaria estatal— muestra cómo la respuesta inmediata atenúa daños, pero también pone en evidencia carencias: mantenimiento preventivo de taludes y drenajes, y rutas alternas en condiciones seguras. “Abrimos camino, pero la solución real es planear y cuidar los cerros”, comentó un integrante del comité de protección civil comunitaria.
Las autoridades recomendaron a la población evitar transitar por tramos dañados, reportar nuevas afectaciones al número local de emergencias y atender los avisos meteorológicos. Desde el Gobierno de Oaxaca anunciaron estudios para evaluar la estabilidad del talud y, en caso necesario, obras complementarias para reforzar la carretera.
Esta movilización en la Cuenca es un recordatorio: ante fenómenos climáticos que se intensifican, la resiliencia local depende tanto de la acción institucional como de la organización comunitaria. La prioridad ahora es restablecer la normalidad y planear medidas que eviten que un mismo deslizamiento vuelva a paralizar la vida cotidiana de las comunidades.
Fuentes: Gobierno de Oaxaca, Protección Civil Estatal, Secretaría de Comunicaciones y Transportes, CONAGUA, Quadratín y La Jornada.
