Adjudican obra del citrsu sin permiso ambiental y crece rechazo en Xoxocotlán
El centro proyectado recibiría 1,200 toneladas de residuos al día; vecinos y colectivos exigen claridad y medidas, reporta El Imparcial de Oaxaca.
La adjudicación de la obra del Centro Integral de Tratamiento y Reciclaje de Santa Cruz Xoxocotlán (citrsu) está en el ojo del huracán. Según El Imparcial de Oaxaca, el proyecto avanzó pese a que no cuenta con la autorización ambiental correspondiente. El centro, diseñado para recibir hasta 1,200 toneladas de residuos al día, prende las alarmas entre habitantes y organizaciones locales.
Para quienes viven cerca del terreno, la preocupación no es abstracta: el aumento de camiones, olores y riesgo de contaminación del agua y del suelo pueden cambiar la vida cotidiana de colonias ya saturadas. “Es como que nos pusieran una fábrica sin preguntar”, dice una vecina consultada por colectivos locales, que piden transparencia en el proceso de adjudicación y en los estudios de impacto.
La falta de permiso ambiental abre preguntas concretas. ¿Se evaluaron alternativas de gestión de residuos? ¿Hubo consulta pública adecuada? ¿Qué obligaciones ambientales y sociales asumió la empresa adjudicataria y cómo se fiscalizarán? El Imparcial de Oaxaca reporta que autoridades municipales y responsables del proyecto aún no han dado respuestas completas a estos cuestionamientos.
Desde el enfoque público, construir un centro de tratamiento puede ser un avance si reduce vertederos y fomenta reciclaje; pero sin normas claras y sin la participación de la comunidad, se corre el riesgo de convertir una solución en un problema para quienes viven alrededor. La balanza entre necesidad y precaución debe inclinarse por la transparencia y la legalidad.
Organizaciones ambientales y vecinos anunciaron que buscarán mecanismos legales y observación ciudadana para frenar irregularidades y exigir auditoría del proceso. Ciudadanos tienen herramientas: exigir información pública al ayuntamiento de Santa Cruz Xoxocotlán, solicitar copia del dictamen ambiental a la autoridad competente y participar en las mesas de diálogo.
Este caso plantea una pregunta básica y urgente: ¿quién decide el destino de nuestros barrios cuando se trata de residuos? La respuesta debería construirse con datos, participación y garantías ambientales. Mientras tanto, la comunidad permanece alerta y exige claridad sobre un proyecto que, según El Imparcial de Oaxaca, ya tiene fecha de obra pero no el permiso que manda la ley.
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