Adán Augusto frena intento de Durazo por controlar territorio rumbo a 2027

Por un joven periodista

La pugna interna en Morena por el control territorial de cara a 2027 tomó un nuevo giro la semana pasada, cuando el exsecretario de Gobernación Adán Augusto López logró frenar lo que varios actores describen como el desembarco político de Alfonso Durazo como jefe territorial. La información fue publicada por Reforma y confirmada en entrevistas con funcionarios y operadores locales consultados por este diario.

Según Reforma, la tensión surgió a raíz de reportes sobre supuestos apoyos de Durazo a aspirantes externos, entre ellos a figuras como Luis Donaldo Colosio Riojas. Esa percepción alimentó desconfianzas entre los operadores que dependen de la estructura que Adán Augusto ha ido consolidando desde la Secretaría de Gobernación y después desde la administración federal.

En Chihuahua, la distancia resultó visible. Fuentes consultadas por este medio señalan que Adán Augusto optó por poner espacio entre la dirigencia local y las gestiones promovidas por Durazo, una señal política clara: evitar que cambios en la jefatura territorial desacomoden las alianzas ya tejidas. El propio viaje de Durazo a la entidad, relatan las fuentes a El Universal, fue interpretado por algunos como un intento de sumar cuadros locales con actos sociales y encuentros privados.

Una anécdota que circuló entre operadores —y que Reforma recogió— fue la referencia a la supervisión de una boda donde, dicen, Durazo estuvo muy activo como gestor político. Para los críticos, esos actos son pruebas de que su estrategia busca montar una red territorial sin pasar por las estructuras que hoy respalda Adán Augusto. Para otros, es simplemente actividad política rutinaria en época de reacomodos.

En la Ciudad de México, las conversaciones entre cuadros nacionales continúan. Según fuentes allegadas a la negociación citadas por este diario, se han buscado acuerdos para repartir responsabilidades y evitar fracturas visibles antes de la definición de candidaturas. Esas conversaciones han incluido a operadores de distintas corrientes, y han tendido a privilegiar pactos que garanticen la coordinación de programas sociales y la entrega de recursos en los territorios.

Otro nombre que aparece en las crónicas internas es Abraham, un operador que, según fuentes consultadas, se siente desplazado y resentido por la reconfiguración de apoyos. La presencia de actores con ambiciones propias complica cualquier arreglo rápido: cuando hay “corazoncitos”, como suelen decir en los pasillos, las lealtades no son automáticas.

¿Qué significa esto para la gente? En términos concretos, la disputa territorial puede incidir en quién decide prioridades en programas locales, cómo se ejecutan campañas de apoyos sociales y quiénes serán los responsables de atender demandas ciudadanas en los municipios. Para los votantes, los cambios de jefatura territorial suelen traducirse en cambios de interlocutores y en posibles retrasos administrativos o reorganizaciones en los equipos locales.

El análisis de El Universal apunta también a un elemento simbólico: controlar el territorio es controlar la maquinaria que conecta al gobierno central con la calle. Por eso la resistencia de Adán Augusto no es solo un choque de nombres, sino una defensa de capacidad operativa y de interlocución directa con presidentes municipales y líderes comunitarios.

En un tono más constructivo, varios operadores consultados por este medio piden que los arreglos se concentren en garantizar que la población siga recibiendo servicios y programas sin mayores interrupciones. “Que se pongan de acuerdo, pero que no nos dejen sin respuesta”, dijo uno de ellos a Reforma.

Qué observar en las próximas semanas: reuniones en la Ciudad de México entre liderazgos morenistas, movimientos de operadores en estados clave como Chihuahua, y la posible aparición pública de Adán Augusto o Durazo para marcar territorio. Si las negociaciones fructifican, se hablará de reparto de responsabilidades; si no, la disputa podría escalar y convertirse en una división abierta que llegaría hasta las definiciones de 2027.

Este medio seguirá el tema de cerca y consultará a las fuentes relevantes para documentar cualquier avance. Mientras tanto, el relevo territorial sigue siendo una pieza clave en la carrera política que ya se empieza a sentir en plazas, oficinas y fiestas donde, a veces, se cierran más acuerdos que en una sala de juntas.

Fuentes: Reforma, El Universal y fuentes propias consultadas por este diario.

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