Ieepco registra 1,247 quejas en cinco años y suma tres sanciones por la revocación
Datos de El Imparcial de Oaxaca plantean dudas sobre la gestión y la rendición de cuentas del órgano electoral en la entidad
En los últimos cinco años el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, Ieepco, recibió 1,247 quejas relacionadas con su actuación, y en el mismo periodo se registraron tres sanciones vinculadas al proceso de revocación de mandato, según reporta El Imparcial de Oaxaca.
Ese número funciona como un termómetro de la confianza ciudadana: no es solo una cifra, sino historias de personas y partidos que reclamaron decisiones, plazos, procedimientos o falta de información. Las sanciones por la revocación muestran que, en al menos tres ocasiones, hubo fallos que derivaron en medidas correctivas. El Imparcial de Oaxaca documenta estos hechos a partir de registros institucionales y procedimientos administrativos.
¿Qué significa esto para la gente común? Primero, que hay pendientes en la atención y resolución de conflictos electorales que pueden afectar la percepción de imparcialidad. Segundo, que la revocación de mandato —una herramienta de participación ciudadana que permite evaluar a servidores públicos— requiere transparencia y protocolos claros para evitar desconfianzas y litigios.
No todo es negativo: el propio conteo de quejas y las sanciones demuestran que existen mecanismos para señalar irregularidades y que se aplican sanciones cuando procede. Sin embargo, la acumulación de más de mil quejas sugiere la necesidad de fortalecer la prevención: capacitación interna, mejores canales de atención para la ciudadanía, comunicación más clara sobre plazos y decisiones, y mayor coordinación con autoridades jurisdiccionales cuando proceda.
Organizaciones civiles y académicos han insistido en que la calidad de la democracia local mejora cuando las instituciones electorales son accesibles y responden con prontitud. Para que la revocación de mandato sea una herramienta útil y no un foco de conflicto, se requieren protocolos públicos y comprensibles, registro claro de quejas y tiempos de resolución definidos.
Al final, lo que está en juego es la confianza: que la gente sienta que sus quejas se escuchan y que las sanciones se aplican con criterios objetivos. El Imparcial de Oaxaca plantea el dato; la respuesta debe venir del propio Ieepco y de la sociedad civil, exigiendo claridad y proponiendo medidas que fortalezcan la participación y la justicia electoral en Oaxaca.
