Morena y partido del trabajo se suman a marcha por el agua y la protesta se fracciona
El periodista distinguió entre la protesta ciudadana por el agua y los actos vandálicos posteriores, y señaló la presencia de grupos que se separaron del contingente civil.
Guadalajara. La convocatoria por el acceso al agua potable tomó un giro inesperado cuando simpatizantes y cuadros locales de Morena y del partido del trabajo se incorporaron a la movilización, según reportes de El Informador y testimonios de participantes. Lo que comenzó como una caminata de vecinos y colectivos por colonias afectadas terminó con la marcha dividida: una parte mantuvo la protesta pacífica y otra se desmarcó para realizar actos vandálicos que vecinos y organizadores condenaron.
“Vinimos por el agua, por nuestras colonias, no para destrozos”, dijo uno de los asistentes a El Informador, reflejando la molestia de quienes buscaban poner en agenda los cortes, las bajas de presión y el impacto en el diario vivir: personas que no pueden llenar un garrafón, negocios que pierden ventas, escuelas sin suministro durante horas.
La presencia de partidos políticos generó desconfianza entre activistas que temen que la protesta deje de ser ciudadana para convertirse en un acto de posicionamiento partidista. Al mismo tiempo, fuentes consultadas por El Informador subrayaron que hubo grupos que se separaron del contingente principal y cometieron daños a mobiliario urbano y comercios. Esa fractura obliga a separar la demanda legítima —mejor servicio, inversión en infraestructura hidráulica y transparencia en el uso del agua— de los hechos que criminalizan la protesta.
Las autoridades municipales estuvieron en los alrededores y la movilización provocó cierres temporales de vialidades en puntos claves. Organizaciones civiles presentes demandaron una mesa de diálogo con el ayuntamiento y con el gobierno del estado para presentar un diagnóstico claro sobre la red de abastecimiento y un plan de reparación y mantenimiento que evite que la gente vuelva a salir a la calle por necesidad.
La escena en Guadalajara dejó dos lecturas: por un lado, la creciente indignación ciudadana frente a servicios que no alcanzan; por otro, el riesgo de que la legítima protesta social sea aprovechada por actores políticos o por grupos ajenos al reclamo. Como reporta El Informador, activistas pidieron a la ciudadanía mantener la protesta en un cauce pacífico y exigieron a las autoridades respuestas concretas y plazos claros para resolver las fallas en el suministro.
Queda planteado el reto para las autoridades: transformar la queja en acuerdos y obras. Para los vecinos, la tarea es no perder la voz ciudadana y vigilar que las soluciones lleguen a las colonias y no se queden en discursos.
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