Sindicato del imss exige renegociación tras rechazo al 6.8% salarial
La disidencia sindical pide un Congreso Nacional Extraordinario para destituir a la dirigencia; trabajadores advierten que el ofrecimiento no cubre la pérdida del poder adquisitivo
Ciudad de México. La propuesta de aumento salarial del 6.8% para el personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue descartada por amplios sectores de la plantilla, y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) sostiene que esa cifra es insuficiente. Según dirigentes disidentes del sindicato, la directiva debe reabrir las mesas y negociar un incremento mínimo del 10% que, dicen, atienda la erosión del salario frente al costo de la vida.
La tensión dentro del sindicato se ha agravado. La disidencia convocó a reanudar las negociaciones y anunció la intención de convocar a un Congreso Nacional Extraordinario para promover la destitución de rafael olivos y del Comité Ejecutivo Nacional del SNTSS, en un gesto que muestra la fractura interna, según versiones recabadas entre empleados y dirigentes.
Para muchos trabajadores consultados, la oferta de 6.8% es un número técnico que no se siente en la quincena. “Con lo que subió todo este año, ese porcentaje no alcanza para gasolina, transporte y despensa”, dijo a este diario una trabajadora del turno nocturno en un hospital del centro del país, que pidió anonimato por temor a represalias. Estas voces dan cuenta del impacto cotidiano: rotación de personal, turnos más largos y preocupación por la calidad de la atención.
Desde la dirección del IMSS y fuentes oficiales en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social se ha insistido en que cualquier ajuste tiene que acomodarse a las limitaciones presupuestales y a la coordinación con la Secretaría de Hacienda, pero hasta ahora no hay una respuesta pública que satisfaga a la base sindical. La falta de acuerdo abre la posibilidad de nuevas movilizaciones y acciones gremiales si no se reanudan las conversaciones.
Lo que está en juego
Más allá del porcentaje, la discusión pone sobre la mesa dos cosas: la capacidad presupuestal del IMSS para sostener aumentos reales y la legitimidad interna de la dirigencia sindical. Para trabajadores y sectores disidentes, un aumento real es también una apuesta por retener personal clave —enfermeras, técnicos y administrativos— cuya salida afecta la atención de pacientes. Para la administración, cualquier alza debe calibrarse con las finanzas públicas y la negociación colectiva vigente.
Organismos como la Secretaría del Trabajo pueden fungir como mediadores, y la coordinación con Hacienda será necesaria si se busca un ajuste mayor. El SNTSS, por su parte, insiste en que la mesa de negociación es el espacio para llegar a acuerdos y evitar confrontaciones que perjudiquen a pacientes y personal.
Próximos pasos
Hasta el momento no hay una fecha concreta para reanudar las negociaciones. La disidencia presiona para que el SNTSS convoque el congreso extraordinario y someta a voto la continuidad del comité, mientras la dirigencia nacional enfrenta la doble tarea de negociar con las autoridades y preservar la cohesión interna.
En las próximas semanas será clave observar si el IMSS y la Secretaría del Trabajo actúan como facilitadores de una solución y si la dirección del sindicato accede a revisar la propuesta. Para millones de derechohabientes, la solución no es solo una cuestión salarial: es la garantía de que el servicio público de salud siga funcionando con personal motivado y suficiente.
Reporta: Diario de la Ciudad. Fuentes: Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, personal del IMSS y fuentes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
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