Cuatro monumentos reciben apoyo federal; rescate sigue en duda
La federación entregó recursos del programa Feremoba para cuatro monumentos del estado, pero años de ausencias en los apoyos y montos limitados ponen en cuestión el alcance del rescate.
Según información difundida por El Imparcial de Oaxaca, la Secretaría encargada del programa Feremoba desembolsó este año recursos destinados a la intervención de cuatro monumentos en el estado. A primera vista es una buena noticia: después de que en 2021, 2022, 2023 y 2025 la entidad no obtuvo apoyos del programa, y con sólo un proyecto respaldado en 2024, el regreso de recursos federales genera esperanza entre conservacionistas y comunidades.
Pero la pregunta que circula en barrios, talleres de restauración y comités ciudadanos es simple y urgente: ¿alcanzará ese dinero para detener el deterioro y garantizar mantenimiento a mediano plazo? La respuesta no es sólo técnica; es política y administrativa. Recuperar un monumento no se reduce a una intervención puntual: requiere diagnóstico, obras de estabilización, materiales y mano de obra especializada, además de planes de conservación continua y vigilancia.
Organizaciones civiles y especialistas consultados por El Imparcial de Oaxaca han señalado que, tras años sin apoyos regulares, muchos bienes presentan afectaciones acumuladas por humedad, sismos menores, falta de mantenimiento y deterioro urbano. Eso eleva los costos y complica los cronogramas. Si los recursos de Feremoba se concentran sólo en obras superficiales, el riesgo es que la intervención sea temporal y que el problema reaparezca en pocos años.
Desde el tono de rigor que exige la gestión pública, existen pasos concretos para maximizar el impacto de la entrega federal: transparencia total sobre montos y metas, diagnósticos públicos firmados por restauradores autorizados, cronogramas claros y mecanismos de rendición de cuentas con participación ciudadana. La suma de esfuerzos entre la federación, el estado, municipios y comunidades es clave para que la inversión no se pierda en trámites o se quede en arreglos cosméticos.
Además del aspecto técnico, el rescate de monumentos es una inversión social: preserva identidad, mantiene atractivos turísticos y genera empleos locales especializados. Por eso la ciudadanía tiene un papel central: exigir información, participar en comités de vigilancia y apoyar iniciativas de reconstrucción con conocimiento y cuidado.
El anuncio de El Imparcial de Oaxaca marca un punto de partida, no el final del camino. Habrá que vigilar que los recursos de Feremoba se traduzcan en diagnósticos públicos, contratos transparentes y un plan de mantenimiento sostenido. Si no se da esa continuidad, los cuatro proyectos pueden quedar como parches en una red que requiere reparación más profunda.
En las próximas semanas estaremos verificando detalles sobre montos, plazos y los nombres de los monumentos beneficiados para informar cómo se aplicarán esos recursos y qué pueden esperar las comunidades afectadas. La conservación del patrimonio es tarea de todos: el Estado aporta recursos, pero la sociedad exige cuentas y acompaña el proceso.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
