Obsesión por migración cero convierte túneles en el nuevo frente en la frontera
Por un joven periodista mexicano
La política de “migración cero” que promueve Donald Trump ha reconfigurado no sólo la retórica política sino también las rutas y los riesgos que asumen las personas que intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. Según reportes de Puente News Collaborative y datos oficiales de Customs and Border Protection (CBP), las mayores barreras y controles han empujado a traficantes y migrantes a optar por túneles que antes se reservaban casi exclusivamente al trasiego de drogas.
En las ciudades fronterizas, la escena se parece a un tablero de ajedrez en el que cada movimiento de control es contrarrestado por una jugada de quienes buscan burlar la frontera. Migrantes entrevistados por Puente News Collaborative relatan haber pagado a redes para descender por pasadizos improvisados, a veces sin ventilación ni salidas de emergencia. “Es entrar a una boca de rata”, dice una persona que prefirió mantener el anonimato. “Te puede tocar salir vivo, o no salir.”
Las autoridades del CBP han intensificado la búsqueda de estos túneles. Operativos de excavación, uso de sensores y cooperación con cuerpos locales han llevado al hallazgo y bloqueo de varios accesos subterráneos en los últimos meses. Sin embargo, los hallazgos muestran un patrón claro: cuando la superficie se cierra más, el tráfico se va hacia abajo.
El cambio tiene consecuencias concretas. Primero, aumenta el riesgo inmediato para la vida: colapsos, asfixia y condiciones insalubres han sido descritas por testigos. Segundo, encarece la ruta para la persona migrante: los traficantes cobran más por el “servicio seguro”, lo que empuja a familias a endeudarse con promesas de tránsito. Tercero, transforma el trabajo de las autoridades: además de vigilancia en vallas y caminos, ahora deben destinar recursos a ingeniería, georreferenciación y seguridad civil para evitar tragedias durante las demoliciones o clausuras.
La respuesta política ha sido doble. Por un lado, la administración que impulsa la migración cero celebra los aseguramientos y presenta cifras de túneles detectados como prueba de efectividad. Por otro, organizaciones civiles y activistas, consultados por Puente News Collaborative, alertan que la estrategia de cierre no soluciona las causas de fondo: violencia en lugares de origen, falta de vías legales y mercados laborales desiguales que empujan a la gente a migrar.
Hay propuestas en discusión que buscan una salida más humana y eficaz: ampliar vías legales temporales y laborales, aumentar inversión en comunidades de origen para reducir la necesidad de migrar, y establecer protocolos de rescate y atención médica para quienes quedan atrapados en infraestructuras improvisadas. Activistas y organizaciones sociales insisten en que cualquier política de seguridad debe ir acompañada de medidas de protección y transparencia para evitar abusos.
La lección que dejan los túneles es simple y duradera: cuando la política pública prioriza el cierre absoluto, las soluciones se desplazan y los riesgos cambian de forma, no desaparecen. Como reporta Puente News Collaborative y confirman autoridades del CBP, la persecución de túneles es ahora parte de la geografía de la frontera. La pregunta es si se abordará el problema solo con más detecciones o con medidas que reduzcan la presión sobre quienes arriesgan su vida por buscar una oportunidad.
Fuentes: Puente News Collaborative; Customs and Border Protection.
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