Examen virtual falla y obliga a volver a pruebas presenciales en la máxima casa de estudios
Ciudad de México. El intento de modernizar el examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) tropezó este fin de semana con problemas técnicos y logísticos que obligaron a la institución a ordenar el regreso masivo a pruebas presenciales, confirmó el rector Leonardo Lomelí Vanegas.
La UNAM había anunciado que las evaluaciones se aplicarían mediante dispositivos electrónicos precargados en sedes repartidas por el país y en el extranjero, una modalidad pensada para reducir aglomeraciones y facilitar la participación de aspirantes que no pueden trasladarse a Ciudad de México. Sin embargo, reportes de estudiantes y personal en sedes señalan fallas en la configuración de equipos, errores en claves de acceso y demoras que impidieron que amplios grupos comenzaran en tiempo y forma.
“Había quien no podía abrir el examen y quien llevaba horas esperando en fila”, relataron aspirantes consultados por este periódico. Según la UNAM, ante la acumulación de incidencias se tomó la decisión de volver a la aplicación presencial tradicional para garantizar la validez de la prueba y la equidad entre los aspirantes.
La medida, explicó el rector Leonardo Lomelí Vanegas, busca evitar que fallas técnicas -ajenas al desempeño académico de los jóvenes- afecten su oportunidad de ingreso. La universidad informó que las nuevas sesiones presenciales se realizarán en sedes previamente designadas y que se tomarán precauciones adicionales para proteger la salud y la seguridad de los aspirantes.
Para muchos estudiantes la reversa a lo presencial no es menor: implica gastos de traslado, búsqueda de alojamiento y reorganización familiar. Aspirantes de estados del interior y de fuera del país expresaron su frustración ante la incertidumbre sobre fechas y sedes definitivas. “Lo más injusto es que la gente que tiene recursos puede moverse, pero otros se quedan atrás”, dijo una madre de familia que acompañó a su hijo, y cuyos testimonios reflejan el impacto social del cambio de modalidad.
Expertos en políticas educativas consultados por este medio subrayan que la transición a formatos digitales debe acompañarse de pruebas piloto exhaustivas, protocolos claros y canales de atención inmediata para resolver fallas. También insisten en la necesidad de transparencia: publicar qué ocurrió, cuántas sedes resultaron afectadas y las medidas correctivas adoptadas.
La UNAM aseguró que habrá mecanismos de apelación para aspirantes que consideren que su evaluación fue afectada y que se abrirán fechas extraordinarias para quienes no pudieron presentar la prueba. Aun así, organizaciones estudiantiles y colectivas en favor de la equidad educativa piden mayores garantías y que se tomen en cuenta las brechas tecnológicas entre regiones.
El episodio deja dos lecciones claras: la innovación en la administración pública debe ser prudente y acompañada de capacidad operativa; y las decisiones sobre el acceso a la educación superior deben priorizar la igualdad de condiciones. La rectoría adelantó que, además de resolver los problemas técnicos, revisará los protocolos para futuros procesos y convocará a diálogo con estudiantes y expertas para evitar nuevas afectaciones.
Este diario seguirá de cerca el calendario de nuevas fechas y las indicaciones oficiales de la UNAM, así como las respuestas de los aspirantes y la sociedad civil a las medidas que se anuncien.
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