Fiscal admite infiltración de Asaeo en dependencias y fiscalías
“La delincuencia organizada opera, sí o sí, con la participación de autoridades”, aceptó el fiscal, según reportó El Imparcial de Oaxaca.
El fiscal encargado de la investigación reconoció lo que muchos sospechaban: ASAEO, el grupo criminal señalado, logró instalarse dentro de oficinas públicas y de al menos algunas fiscalías. La declaración, difundida por El Imparcial de Oaxaca, confirma que la infiltración no fue solo puntual, sino con “tentáculos” que facilitaron protección, información privilegiada y, en ocasiones, impunidad.
Para entenderlo con una imagen simple: no se trata de una mancha en la pared, sino de raíces que se extendieron por el sistema. Cuando la delincuencia tiene vías dentro de la administración pública, las investigaciones se enlentecen, las pruebas se pierden y las víctimas pierden confianza en la justicia. Eso impacta todos los días en la vida de la gente: menos seguridad, menos inversión local y más miedo en barrios y comunidades.
El fiscal habló de mecanismos concretos que permitieron esa inserción: filtraciones de información, desvío de recursos y la colocación de personas afines en puestos estratégicos. No dio nombres específicos en su breve declaración pública, pero su reconocimiento obliga a que las indagatorias sigan con rigor y transparencia.
¿Qué sigue? Primero, una investigación interna clara y pública en las dependencias señaladas, con auditores independientes y participación de órganos de control. Segundo, protección efectiva para fiscales, policías y denuncias ciudadanas que colaboren: sin confianza y seguridad para testigos, muchas piezas del rompecabezas quedarán fuera. Tercero, rotación y evaluación de personal en áreas sensibles, y controles más estrictos sobre accesos a información y recursos.
Reconocer el problema es un primer paso necesario, pero no suficiente. La sociedad necesita ver resultados: detenciones con base en pruebas, procesos judiciales que no se caigan por filtraciones y sanciones administrativas contundentes contra servidores públicos cómplices.
Como periodistas y ciudadanos tenemos que mantener la lupa puesta. El reporte de El Imparcial de Oaxaca pone sobre la mesa una verdad incómoda: la lucha contra la delincuencia organizada también pasa por limpiar las instituciones desde dentro. Exigir transparencia, acompañar a las víctimas y apoyar reformas que aumenten la rendición de cuentas no es solo una postura política, es proteger lo que nos queda de seguridad y justicia.
Qué puede exigir la ciudadanía
Más vigilancia independiente de las fiscalías, acceso público a avances en las investigaciones, canales protegidos para denunciar y programas de prevención que inviertan en educación y empleo en las zonas más afectadas. Sin estos pasos, la afirmación del fiscal quedará en palabras y la gente seguirá pagando las consecuencias.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El imparcialoaxaca .
