Regreso a clases: Profeco pide comparar precios y denunciar abusos
Por un joven periodista
Padres de familia llenan tiendas y mercados en busca de uniformes, libretas y mochilas; la cuenta sube y la incertidumbre también. Ante ese panorama, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) lanzó una llamada clara: protéjanse del sobreprecio y exijan sus derechos como consumidores.
Profeco, que cada temporada escolar vigila ofertas y prácticas comerciales, advierte sobre varias tácticas que afectan el bolsillo: precios que varían mucho entre establecimientos por un mismo producto, “paquetes” obligatorios que encarecen la compra, descuentos engañosos y falta de comprobantes fiscales. La recomendación es sencilla y práctica: comparar, exigir factura y documentar cualquier irregularidad.
Cómo afecta a las familias
Para muchas madres y padres, la compra escolar significa decidir entre calidad y precio. Un uniforme que se ve barato puede durar menos, y un cuaderno “en oferta” puede traicionar con hojas delgadas. Además, cuando las escuelas promueven proveedores únicos o paquetes cerrados, el gasto se dispara: es como si tuvieran que pagar además por conveniencia o por una supuesta garantía que no siempre existe.
Consejos prácticos recomendados por Profeco
Compare precios antes de comprar en la primera tienda. Revise la lista de útiles y cuestione lo que no sea estrictamente necesario. Exija factura y conserve los tickets: son la llave para reclamar si hay fraude o defecto. Verifique calidad y tallas; a veces comprar por pieza resulta menos costoso que adquirir paquetes. Si detecta publicidad engañosa, falta de desglose de precios o condicionamientos por la escuela, presente una queja ante Profeco con toda la evidencia.
Alternativas comunitarias
No todo es enfrentamiento: hay soluciones colectivas. Intercambios de uniformes, mercados de segunda mano y compras en cooperativa reducen costos y promueven solidaridad. Las autoridades educativas y los planteles pueden colaborar haciendo listas más claras y evitando imponer proveedores exclusivos.
Profeco ofrece herramientas para comparar precios y recibir asesoría; acudir a esa instancia no es confrontar por confrontar, es exigir transparencia. Si la política pública funciona, las familias ganan: menor gasto en educación básica significa más recursos para alimentación, transporte y aprendizaje.
La temporada de compras escolares vuelve cada año, pero el bolsillo no tiene que ser rehén. Comparar, documentar y reclamar son acciones al alcance de todos. Profeco lo dejó claro: proteger el derecho del consumidor es proteger el derecho a estudiar sin que la matrícula familiar se convierta en una carga inmanejable.
Fuente: Profeco.
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