Sheinbaum y jara impulsan red de obras que cambiará el rostro de Oaxaca
La visita conjunta de la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Salomón Jara puso en el centro la obra pública como herramienta para acercar servicios básicos y mejorar la calidad de vida en Oaxaca. Según reporta Tania Caballero en El Imparcial de Oaxaca, el proyecto Ciudad Salud‑Ñuu Tata registra un avance del 60% y busca concentrar a inicios del próximo año servicios del IMSS, IMSS‑Bienestar e ISSSTE en un mismo complejo.
La apuesta es clara: reunir en un solo lugar consultas, urgencias y atención preventiva para reducir traslados largos y costos para familias de la región. Imagina, por ejemplo, que en vez de tomar dos o tres combis y perder medio día, una persona pueda resolver estudios, citas y medicamentos en un mismo paseo; eso es lo que promete Ciudad Salud‑Ñuu Tata.
Además del complejo de salud, las autoridades anunciaron —según los reportes locales— una batería de intervenciones en infraestructura: rehabilitación de carreteras, obras de agua potable, recuperación de espacios públicos y mejoras en centros educativos. La lógica es armar una red: salud, movilidad y servicios sociales que se refuercen entre sí.
Los beneficios esperados son concretos y palpables: menos tiempos de traslado, mayor acceso a especialistas, empleos temporales durante la construcción y, a mediano plazo, menos gastos en atención médica por diagnósticos tardíos. Sin embargo, los proyectos enfrentan pendientes reales. Mantener los plazos y la calidad, garantizar equipamiento y personal para los nuevos centros y asegurar mantenimiento a largo plazo son retos que también reconocen funcionarios y sociedad civil.
Es importante matizar: las obras avanzan, pero la transformación no se decide sólo con maquinaria y cemento. Requiere transparencia en la asignación de recursos, participación de las comunidades y monitoreo ciudadano para evitar desviaciones y garantizar que los beneficios lleguen a quienes más los necesitan.
En ese sentido, voces locales y organizaciones han pedido que los anuncios vayan acompañados de calendarios claros, partidas presupuestales visibles y mecanismos de rendición de cuentas. Solo así se podrá evaluar si las obras cumplen su objetivo social y no quedan como monumentos aislados.
La experiencia de Oaxaca mostrará si este impulso conjunto entre la Presidencia y el gobierno estatal logra convertirse en cambios duraderos. Mientras tanto, la invitación es a vigilar, preguntar y participar: la obra pública bien hecha requiere de autoridades responsables y ciudadanos activos.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca (reportaje de Tania Caballero).
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