Kenia López advierte que sanción del INE al PRI pone en riesgo la libertad de expresión

La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados pidió al Instituto Nacional Electoral actuar como árbitro, no como censor, tras la instrucción al PRI de dejar de llamar “narcopartido” a Morena.

Kenia López, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, aseguró que la resolución del Instituto Nacional Electoral (INE) sobre el uso del término “narcopartido” por parte del PRI abre una discusión crucial: ¿dónde está la línea entre regular la propaganda política y limitar la crítica pública?

Según López, el papel del INE debe ser garantizar reglas claras y equitativas en las campañas, pero sin convertirse en un órgano que silencie voces. La diputada destacó ante colegas que la pluralidad y la capacidad de los ciudadanos para cuestionar a quienes gobiernan son pilares de la democracia, y que las sanciones administrativas pueden tener un efecto disuasorio en el debate público.

La instrucción del INE, que obligó al PRI a retirar el calificativo contra Morena, se enmarca en las facultades del instituto para supervisar la propaganda y prevenir la difusión de expresiones que, a su juicio, puedan constituir difamación o desinformación durante procesos electorales. Sin embargo, críticos y algunos legisladores han advertido que decisiones así pueden instrumentalizarse para acallar críticas legítimas y convertir a la autoridad electoral en árbitro de la verdad política.

El asunto tiene consecuencias prácticas. Para una persona que organiza campañas locales o para periodistas que cubren política, la falta de criterios precisos puede traducirse en autocensura: evitar cuestionamientos fuertes por miedo a sanciones. Para organizaciones civiles y movimientos sociales, la preocupación es la misma: la protección de la libertad de expresión debe equilibrarse con la responsabilidad de no difundir información falsa, pero sin sobrepasar a la vigilancia estatal.

Ante este escenario, Kenia López propuso fortalecer los criterios del INE y transparentar sus procesos sancionadores, además de fomentar canales de apelación ágiles que permitan a partidos y ciudadanos defender su derecho a expresarse. También planteó la necesidad de impulsar campañas de educación cívica que ayuden a la ciudadanía a distinguir entre crítica política legítima y mensajes difamatorios.

La decisión del INE y las reacciones que provoca muestran un choque entre dos demandas válidas: limitar la desinformación en tiempos electorales y preservar un espacio público donde la crítica pueda florecer sin temor. En este punto, la Cámara de Diputados, la autoridad electoral y la sociedad civil tienen la responsabilidad de buscar soluciones que refuercen la democracia, no que la asfixien.

En diálogo con la opinión pública, Kenia López enfatizó la invitación a construir reglas más claras y participativas. El reto ahora es evitar que la protección contra los excesos se convierta en un freno para la participación ciudadana y el debate público.

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