Mercados de Oaxaca cayeron hasta 80% por plantón y obras; guelaguetza, última esperanza
Comerciantes de la capital cuentan pérdidas que ponen en riesgo comercios familiares; llegan a depender de la próxima Guelaguetza para recomponer ventas tras una temporada ya mala.
Las ventas en mercados tradicionales de Oaxaca se desplomaron hasta en 80% en algunas áreas, según comerciantes y reportes locales. Vendedores del Mercado 20 de Noviembre y del Mercado de Abasto relatan días sin clientes, rutas bloqueadas por un plantón y tramos cerrados por obras públicas que impiden el acceso de compradores.
“Antes de la pandemia teníamos gente todo el día; ahora hay jornadas en las que no vendo ni para la tortilla”, dice María Hernández, vendedora de comida, en voz baja. “Hay deudas, prestamitos, y la promesa de la Guelaguetza es lo único que nos mantiene esperanzados”, agrega. Testimonios recabados por El Imparcial de Oaxaca confirman que la situación no es aislada: puestos de ropa, abarrotes y comedores reportan caídas de 50% a 80% en ingresos según el giro.
El plantón, organizado por grupos sociales con demandas al gobierno estatal, y las obras de infraestructura que incluyen bacheo y renovación de drenajes han coincidido en tiempo y espacio, reduciendo el flujo peatonal y complicando la logística para proveedores. Comerciantes señalan que los días de mayor afectación son aquellos en que las calles aledañas quedan cerradas o la movilidad se vuelve impredecible.
Las cifras son duras para negocios de generaciones: puestos heredados, locatarios que pagan renta por caseta y vendedores ambulantes que no cuentan con fondo de contingencia. “La economía aquí es de día a día. Si no entra dinero, no se paga nada”, resume Jorge Rodríguez, locatario del Mercado de la Merced. Varias mujeres que atienden puestos de alimentación dijeron que han reducido porciones para estirar insumos y que algunos han optado por cerrar temporalmente.
La administración municipal ha dicho que las obras son necesarias para mejorar la movilidad urbana y la imagen turística, y que se coordinará con gremios para minimizar afectaciones. Organismos ciudadanos piden mayor comunicación: calendarios claros de obras, rutas alternas y apoyo puntual para los comerciantes más afectados. Desde El Imparcial de Oaxaca se indica que ya se han sostenido reuniones entre representantes del comercio y autoridades, pero los resultados aún son parciales.
En el horizonte inmediato está la Guelaguetza, el evento cultural que cada año atrae visitantes nacionales y extranjeros. Para muchos comerciantes esa fiesta representa una ventana de recuperación que podría aliviar pérdidas acumuladas. Sin embargo, advierten que confiar solo en la temporada no basta: se requiere planeación para que la reapertura de calles, campañas de promoción y mecanismos de apoyo lleguen a quienes históricamente generan el comercio local.
La caída en las ventas expone también el impacto de decisiones públicas en la economía cotidiana: una obra sin coordinación puede cerrar la puerta de una pequeña cocina familiar; un plantón que busca justicia también puede dejar sin sustento a quienes dependen del tránsito peatonal. El reto, dicen líderes del comercio, es encontrar fórmulas que respeten la protesta social y, al mismo tiempo, garanticen que los mercados —espacios de vida comunitaria y trabajo— no queden al borde del cierre.
Propuestas que circulan entre comerciantes y vecinos incluyen horarios escalonados para obras, señalización y rutas temporales para clientes, apoyo económico o exenciones de renta para los más golpeados, y mesas de diálogo permanentes antes de iniciar cierres. La esperanza es que la promesa de recuperación con la Guelaguetza se traduzca en acciones concretas que eviten más cierres definitivos.
Mientras tanto, los locatarios siguen ajustando gastos y apelan a la solidaridad de los oaxaqueños: comprar en los mercados, preferir productos locales y exigir a las autoridades soluciones que permitan trabajar sin el miedo constante a quedarse sin clientes. El mapa de la recuperación depende tanto de la llegada de turistas como de decisiones políticas que junten sensibilidad social con planificación técnica.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca
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