Guajardo alerta que Trump puede suspender avance del T-MEC hasta 2027

Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y jefe negociador del T-MEC, advirtió en declaraciones a Reforma que el gobierno de Donald Trump podría usar la revisión del tratado como palanca política y dejar “congelado” el futuro del pacto comercial hasta 2027. Según Guajardo, ya hay cerca de una tercera parte de las exportaciones mexicanas enfrentando aranceles o medidas proteccionistas en Estados Unidos.

La preocupación no es solo técnica: la revisión prevista en el propio T-MEC, que se activa a pocos años de su entrada en vigor, abre la puerta a presiones que van más allá de mesas de negociación. Guajardo explica que, en un contexto electoral y de tensiones comerciales, Washington puede retrasar o condicionar avances en la implementación para obtener concesiones políticas o económicas.

¿Qué significa esto para la gente? Si se congelan decisiones clave del tratado, las empresas que integran las cadenas de valor —desde manufactura automotriz hasta agroindustrias y empresas maquiladoras— enfrentan incertidumbre sobre reglas de origen, salarios y aranceles. Eso puede traducirse en pérdida de contratos, despidos temporales y presión en los precios de bienes exportables. Familias que dependen de empleos en la industria exportadora sentirían el impacto en su bolsillo.

Desde el punto de vista estratégico, Guajardo recomienda que México no dependa únicamente de gestos diplomáticos de corto plazo. Propone fortalecer la diversificación de mercados, apoyar a pequeñas y medianas empresas para que puedan integrarse a cadenas globales con mayor valor agregado, y proteger a trabajadores mediante políticas activas de empleo y reconversión.

Analistas consultados por Reforma coinciden en que la amenaza de “congelamiento” funcionaría como un instrumento de presión: obliga a gobiernos y empresas a negociar bajo la sombra de potenciales sanciones o bloqueos. Sin embargo, también señalan que una política mexicana clara y coordinada con Canadá —socio clave en el T-MEC— puede reducir el margen de maniobra unilateral de Washington.

En términos prácticos, el gobierno mexicano puede responder con medidas que mitiguen el riesgo: acelerar programas de apoyo a exportadores, ampliar acuerdos comerciales alternativos, y reforzar mecanismos de resolución de disputas previstos en el propio T-MEC. La transparencia sobre riesgos y la comunicación con trabajadores y comunidades afectadas serán claves para evitar que la incertidumbre se traduzca en crisis social.

La advertencia de Guajardo llega en un momento político sensible. La revisión del T-MEC está en el calendario y la ventana electoral en Estados Unidos puede prolongar decisiones hasta 2027, como señaló el exnegociador. Para los ciudadanos, la lección es clara: las decisiones internacionales afectan lo cotidiano, desde el empleo hasta el precio de la canasta básica. Exigir claridad, políticas de protección social y estrategias de diversificación es una forma de participación que protege intereses colectivos.

Fuente: Reforma (declaraciones de Ildefonso Guajardo).

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