Sheinbaum acusa a Maru Campos de politizar sus demandas y niega impacto en el comercio con EU
La presidenta rechazó polemizar con la gobernadora y dijo que las críticas no afectarán la relación comercial con Estados Unidos, según Presidencia y reportes de Reuters.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo este jueves que las exigencias planteadas por la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia «Maru» Campos, responden más a una estrategia política que a una propuesta concreta para resolver problemas públicos. En conferencia, y en un comunicado oficial de Presidencia consultado por Reuters, la mandataria pidió no convertir en confrontación las diferencias entre gobiernos.
«No voy a polemizar ni a entrar en campañas; lo que sí pido es responsabilidad», dijo la presidenta, según el comunicado difundido por Presidencia y respaldado por la nota de Reuters. Añadió que las demandas de la gobernadora deben medirse por sus efectos reales en la seguridad y el bienestar de las familias, no por su valor mediático.
Sheinbaum también desestimó que la disputa tenga repercusiones en la relación comercial con Estados Unidos. «Nuestro comercio, nuestras cadenas de suministro y los empleos que dependen de ellas no pueden ser moneda de cambio», afirmó la mandataria, idea recogida por reportes de El Financiero y Reuters, que siguieron la agenda presidencial.
La conversación pública entre el gobierno federal y el de Chihuahua se enmarca en reclamos sobre recursos, seguridad y política local que han escalado en tono en semanas recientes. Para la presidenta, convertir esos reclamos en espectáculo político no ayuda a resolver retos concretos como la seguridad en fronteras, la atención a víctimas o las obras públicas que impactan la economía local.
Desde la oficina de la gobernadora, fuentes consultadas por medios estatales han defendido que las exigencias buscan atender problemas puntuales en Chihuahua. Maru Campos, en anteriores declaraciones recogidas por Reforma, ha pedido respaldo federal en temas de seguridad y recursos. El choque, entonces, tiene también un componente de competencia política que trasciende las demandas técnicas.
Lo que está en juego para la ciudadanía es tangible: si la disputa se queda en gestos y acusaciones, los acuerdos que aseguran puertos seguros, salarios y comercio franco pueden retrasarse. Si en cambio los gobiernos priorizan soluciones, la cooperación federal-estatal puede traducirse en más vigilancia, inversión en infraestructura y atención social donde se necesita.
En este contexto, desde Presidencia se hizo un llamado a la colaboración institucional y a que los reclamos se traduzcan en propuestas con calendario y presupuesto. «La política sirve cuando mejora la vida de la gente, no cuando alimenta titulares», dijo la presidenta, según el comunicado oficial.
El episodio plantea preguntas sobre el equilibrio entre competencia política y gobernabilidad. Como señaló el análisis de El País sobre el tema, la ciudadanía debe exigir resultados concretos: presupuestos canalizados, proyectos ejecutados y más transparencia en el uso de recursos.
Para la sociedad, la recomendación es clara: vigilar que las demandas se conviertan en hechos. Participar, preguntar y exigir resultados son herramientas para que la confrontación política no opaque la responsabilidad de gobernar.
Fuentes: Presidencia, Reuters, El Financiero, Reforma, El País.
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