Jardín Etnobotánico plantea cambiar su rumbo: 15 millones para fiestas despiertan dudas

El plan del Ayuntamiento para destinar 15 millones de pesos a convertir el Jardín Etnobotánico en un salón de eventos para 2025 causa debate entre vecinos, especialistas y usuarios del espacio.

Según datos difundidos por El Imparcial de Oaxaca, la renta del Jardín Etnobotánico generó 5.6 millones de pesos durante este año, mientras que su presupuesto oficial apenas alcanza 4.4 millones. Frente a esos números, el proyecto municipal anunciado para 2025 plantea una erogación de 15 millones para adaptar el sitio como salón de fiestas y eventos.

Los números no cuadran de forma simple. Por un lado la renta demuestra que el espacio ya aporta recursos; por otro la inversión proyectada multiplicaría por más de tres el presupuesto anual del jardín. Ese contraste obliga a preguntar cómo se medirá el beneficio público: si la intención es mejorar infraestructura y generar empleo, o si se prioriza la explotación del lugar para eventos privados.

El Jardín Etnobotánico no es solo un terreno: es un pulmón verde, un espacio de educación ambiental y un patrimonio para investigadores, estudiantes y familias. Convertirlo principalmente en un salón de fiestas implica costos intangibles que no siempre aparecen en una hoja de presupuesto, como la pérdida de accesibilidad para actividades comunitarias, el impacto sobre las especies locales y la alteración del uso cultural del sitio.

Fuentes consultadas por El Imparcial de Oaxaca señalan que la renta actual ya genera ingresos, pero no hay claridad pública sobre a dónde se destina ese dinero ni sobre los criterios que justifican la inversión de 15 millones. La ausencia de cifras desglosadas y un plan de gestión participativa alimentan la inquietud ciudadana.

La experiencia de otros espacios culturales sugiere alternativas que podrían combinar ingresos y conservación: modelos de cogestión con asociaciones civiles, calendarios que prioricen actividades comunitarias y cuotas sociales, programas educativos que compensen la apertura a eventos comerciales y auditorías públicas anuales para transparentar recursos.

Convertir al Jardín Etnobotánico en un salón de fiestas no tiene por qué ser una condena para su vocación original si la administración municipal acompaña la obra con reglas claras. Eso requiere, en primer lugar, publicar el proyecto técnico y el estudio de impacto ambiental y social; en segundo lugar, abrir mesas de diálogo con vecinas y vecinos, investigadores y colectivos culturales; y en tercero, garantizar que los ingresos se reinviertan en conservación y acceso público.

La decisión afecta la vida cotidiana: espacio para que escolares aprendan sobre plantas endémicas, para que familias disfruten un parque, y para que pequeñas organizaciones realicen talleres y ferias. Si la transformación sigue adelante sin participación y sin cuentas claras, el Jardín podría dejar de ser un bien común para convertirse en un local comercial más.

Es momento de exigir información y participar. Los recursos públicos deben responder al interés colectivo y no solo a balances contables. El Imparcial de Oaxaca informó estas cifras; ahora la ciudadanía y las autoridades tienen la responsabilidad de convertir los datos en un proyecto que preserve el espacio verde, promueva la cultura y garantice transparencia.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial