Calor acelera la descomposición de alimentos: qué hacer para evitar pérdidas y enfermedades
Exhortan a la población a reforzar medidas preventivas durante esta temporada de calor
La temporada de altas temperaturas no solo pone a prueba la piel y la paciencia; también acelera el deterioro de los alimentos y aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por ellos. Instituciones como la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) advierten que el calor favorece la multiplicación de bacterias y hongos, y altera la cadena de frío desde la compra hasta la mesa.
Para entenderlo con una imagen sencilla: si la cocina fuera una ciudad, el calor sería la prisa que hace que los “habitantes microbianos” se reproduzcan más rápido. Esa “zona de peligro” donde los patógenos crecen con facilidad está entre aproximadamente 5 ºC y 60 ºC. Por eso es clave mantener los alimentos refrigerados por debajo de 4 ºC y no dejar perecederos a temperatura ambiente más de dos horas; si la temperatura supera los 32 ºC el tiempo seguro baja a una hora, recuerdan guías internacionales y nacionales citadas por la Secretaría de Salud.
¿Qué se echa a perder primero y por qué?
Las carnes, pescados, lácteos y alimentos ya cocidos son los que más rápido muestran deterioro porque contienen más humedad y nutrientes que favorecen el crecimiento microbiano. El calor también acelera reacciones químicas que causan ranciedad en grasas y pérdida de textura y vitaminas en frutas y verduras. La humedad y la falta de ventilación en mercados o transportes improvisados empeoran el problema.
Medidas prácticas para proteger tu comida y tu salud
Al hacer la compra, prioriza los productos perecederos al final del recorrido y llévalos a casa en bolsas térmicas o hieleras. No dejes bolsas con alimentos en el automóvil; en 30 minutos dentro de un coche al sol la temperatura puede subir mucho. En casa revisa que el refrigerador esté a 4 ºC o menos y el congelador a -18 ºC. Evita meter en el refrigerador grandes cantidades de comida caliente; deja que se enfríe fuera, pero no más de dos horas. Usa recipientes herméticos, separa alimentos crudos de los listos para consumir y limpia con frecuencia los estantes y manijas de nevera.
Si compras en mercados o tianguis, observa condiciones de higiene: alimentos a la intemperie, hielo sucio o presencia de insectos son señales de riesgo. Si sospechas que un producto está en mal estado, lo más seguro es desecharlo. COFEPRIS y la Secretaría de Salud recomiendan reportar establecimientos que vendan alimentos en condiciones insalubres para proteger a la comunidad.
Responsabilidad pública y comunitaria
El calor es un desafío que combina factores individuales y de políticas públicas: desde la regulación y vigilancia sanitaria hasta el acceso a infraestructura de frío en cadenas de distribución y mercados. Organizaciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud han señalado la necesidad de fortalecer la cadena de frío y promover buenas prácticas alimentarias en climas cálidos.
Como lector y vecina o vecino, puedes tomar medidas sencillas que reducen desperdicio y protegen la salud: revisar temperaturas, guardar la comida a tiempo, y exigir condiciones sanitarias en los puntos de venta. En temporada de calor, prevenir es también cuidar el bolsillo y la vida.
Fuentes: Secretaría de Salud, COFEPRIS y recomendaciones de organismos internacionales sobre seguridad alimentaria.
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