Sol y calor intenso aceleran daño ocular, advierte la Unam

La radiación solar y las olas de calor aumentan el riesgo de cataratas y otras enfermedades de la vista; la Unam pide medidas de prevención y protección para trabajadores y comunidades expuestas.

Quienes pasan muchas horas al sol tienen más probabilidades de sufrir problemas en los ojos a edades tempranas. Así lo señala la Universidad Nacional Autónoma de México, que advierte sobre el impacto combinado de la radiación ultravioleta y las temperaturas extremas en la salud visual.

La Unam explica que la exposición prolongada a la radiación ultravioleta puede acelerar la opacificación del cristalino, lo que conocemos como catarata, y favorecer lesiones en la córnea y en la retina. Es como si el sol, con el tiempo, fuera “raspando” las partes más sensibles del ojo. Además, las olas de calor intensifican la deshidratación y el estrés celular, factores que pueden agravar estas condiciones.

El problema no es solo individual: afecta a comunidades enteras. Trabajadores del campo, vendedores ambulantes, personal de la construcción y quien realiza actividades al aire libre están en mayor riesgo. También hay preocupación por la población infantil y las personas mayores, para quienes una pérdida de visión temprana significa menos oportunidades educativas y más costos en salud.

Frente a esta situación, la Unam insiste en medidas prácticas y accesibles: usar lentes que bloqueen la radiación UV, sombreros de ala ancha, buscar sombra en las horas de mayor intensidad solar, mantenerse hidratado y acudir a revisiones oftalmológicas periódicas. Para quienes trabajan al sol, plantea la necesidad de políticas laborales que incluyan pausas, acceso a protección y campañas de información.

Los estudios revisados por la Unam también apuntan a la relación entre cambio climático y salud ocular: las olas de calor serán más frecuentes y prolongadas, lo que requiere planes de adaptación. Aquí entra la responsabilidad de autoridades municipales y estatales para coordinar medidas como puntos de sombra en zonas urbanas, jornadas laborales flexibles en días extremos y programas de salud pública dirigidos a regiones más calientes.

Hay avances: algunas organizaciones y municipios han empezado a distribuir sombreros y gafas con filtro UV en campañas comunitarias, y clínicas públicas han intensificado tamizajes visuales. Sin embargo, la Unam subraya que hacen falta recursos y voluntad política para escalar estas acciones y llegar a la gente que más lo necesita.

En lo individual, la recomendación es clara: no esperar a que la visión falle. Un examen anual, protección adecuada y hábitos sencillos bajo el sol pueden retrasar o evitar daños irreversibles. Como recuerda la Unam, cuidar los ojos hoy es invertir en la calidad de vida de mañana.

Fuentes: Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y revisiones científicas sobre radiación UV y salud ocular.

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