Pasajeros de Pochutla denuncian cobros arbitrarios; exigen vigilancia y tarifas claras
San Pedro Pochutla, Oax. — Usuarios del servicio de taxi en Pochutla dicen estar cansados de pagar montos que varían según el humor del conductor y sin que exista una tarifa vigente y visible que lo respalde. Según reporta El Imparcial de Oaxaca, las quejas se han multiplicado en las últimas semanas y apuntan a una sensación de impunidad por falta de supervisión de la Secretaría de Movilidad (SEMOVI).
“A veces me piden el doble, otras me dicen que por ser noche es más caro; no hay recibo, no hay nada”, relata una trabajadora del mercado municipal que pidió reservar su nombre. Otros pasajeros, entre estudiantes y personas de la tercera edad, coinciden en que los aumentos improvisados afectan su bolsillo y su movilidad diaria.
Conductores consultados reconocen que el alza en combustibles y el costo de mantenimiento han reducido sus ingresos, pero varios usuarios y comerciantes señalan que esa explicación no justifica la falta de transparencia ni el cobro de montos distintos por recorridos iguales.
El reclamo ciudadano apunta a tres problemas concretos: ausencia de tarifas oficiales visibles en los vehículos, cobros distintos según el pasajero o la hora, y falta de respuesta pronta por parte de la autoridad. “Si hubiera una tarifa en la puerta del taxi o un papel con el costo, sabríamos a qué atenernos”, dice un estudiante universitario que usa taxi para llegar a clases.
En términos prácticos, la situación obliga a muchos a negociar el precio antes de subir o a evitar rutas nocturnas, lo que impacta en la seguridad y la accesibilidad, especialmente de quienes dependen del transporte para trabajar o estudiar. Para comerciantes y usuarios mayores, el sobreprecio representa un recorte directo a un ingreso limitado.
Desde el enfoque institucional, especialistas en movilidad consultados por este medio recuerdan que la medida más inmediata es que la SEMOVI actualice y publique las tarifas autorizadas, exija su exhibición en las unidades y establezca mecanismos sencillos para denunciar abusos, como números telefónicos o ventanillas municipales. “La transparencia reduce la discrecionalidad; sin ella, el usuario siempre pierde”, comenta un académico local.
Al cierre de esta nota, vecinos entrevistados dijeron no haber visto operativos constantes ni sanciones efectivas. Desde la comunidad se proponen soluciones pragmáticas: acordonar acuerdos locales entre concesionarios y representantes ciudadanos, crear turnos de vigilancia vecinal para documentar abusos y pedir expedientes claros a la autoridad sobre quiénes tienen permiso para operar y a qué tarifas están obligados.
La problemática de Pochutla no es aislada: en municipios con alta movilidad y actividad turística cuesta mantener el equilibrio entre la viabilidad económica de los concesionarios y el derecho de la población a un traslado justo. Por eso, además de sancionar prácticas irregulares, expertos y usuarios insisten en la necesidad de políticas públicas que incluyan subsidios focalizados, programas de mantenimiento de unidades y mesas de diálogo permanentes.
Quienes han vivido el problema llaman también a la participación ciudadana: documentar cobros, exigir recibos o comprobantes cuando existan, y presentar denuncias formales ante la SEMOVI o la autoridad municipal para construir evidencia que obligue a la acción regulatoria.
El caso en Pochutla demuestra que la movilidad cotidiana se decide en los cruces de la economía y la regulación. Mientras tanto, los usuarios esperan que la Secretaría de Movilidad atienda las denuncias y que las soluciones no se queden en promesas, sino que se traduzcan en tarifas claras, controles efectivos y protección real para las personas más vulnerables.
Reporta: El Imparcial de Oaxaca.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
