Oaxaca impulsa a los Pueblos Mancomunados con convenio entre gobierno y Fonatur

Un acuerdo oficial buscará convertir a la Sierra de Juárez en un modelo de turismo comunitario sostenible

Oaxaca.— El Gobierno del Estado de Oaxaca y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) firmaron un convenio para impulsar el turismo comunitario en los Pueblos Mancomunados de la Sierra de Juárez, según informó el propio Gobierno del Estado en su comunicado. La alianza promete atención técnica y financiamiento para que las comunidades puedan recibir visitantes sin sacrificar su entorno ni su forma de vida.

La intención, dicen las autoridades, es que el turismo deje de ser sólo una fuente de ingreso ocasional y se convierta en una herramienta para el desarrollo local: mejorar servicios básicos, capacitar a guías y prestadores de servicios, y fortalecer la conservación del bosque y el manejo sostenible de recursos naturales. Fonatur, por su parte, aporta experiencia en infraestructura turística y en el diseño de destinos con criterios de sostenibilidad.

Los Pueblos Mancomunados son una red de comunidades de la Sierra de Juárez que han venido desarrollando turismo de naturaleza y cultural de manera colectiva. Hasta ahora su oferta se ha basado en rutas de senderismo, hospedaje en cabañas comunitarias, talleres de artesanía y una experiencia más cercana al día a día de las comunidades que al turismo de masas. Esa vocación comunitaria es justamente lo que las autoridades dicen querer preservar.

¿Qué significa esto para la gente que vive ahí? En términos prácticos, el acuerdo plantea inversiones orientadas a:

mejorar caminos y señalización para los visitantes; reforzar el acceso al agua y al saneamiento; apoyar la capacitación en gestión turística y administración comunitaria; y promover la comercialización de servicios y productos locales. El Gobierno del Estado y Fonatur señalan que las obras y apoyos buscarán minimizar el impacto ambiental y priorizar empleo local.

Para imaginar el cambio, piense en una comunidad que hoy recibe parejas y pequeños grupos para caminatas: con apoyo podrían abrir más rutas señalizadas, capacitar guías locales, construir alojamientos con materiales y técnicas tradicionales, y vender alimentos y artesanías con canales más estables. Si se hace bien, el turismo puede ser como una red que sostiene a varias piezas de la economía local en lugar de un visitante que pasa y no deja huella económica positiva.

Sin embargo, el paso de la intención a la realidad no está exento de riesgos. Organizaciones sociales y expertos advierten —y lo recuerdan fuentes del propio Gobierno del Estado— que sin límites claros al número de visitantes, reglas de uso del suelo y mecanismos de decisión comunitaria, el turismo puede presionar el agua, generar residuos y alterar costumbres. La experiencia internacional muestra que sin equilibrios, los beneficios se concentran y las comunidades pierden control sobre su propio territorio.

Por eso, el convenio incluye, según Fonatur, el diseño de planes participativos donde las comunidades definan capacidades de carga, tarifas, días de visita y criterios de conservación. Ese mecanismo será clave para que las decisiones no nazcan desde oficinas sino desde las mismas juntas comunitarias.

Otro punto a vigilar es la financiación. El acuerdo habla de “apoyo y financiamiento”, pero no especifica montos ni calendarios detallados en el comunicado oficial. Para que las promesas se traduzcan en obras y programas, será necesario transparencias sobre recursos, plazos y responsabilidades, algo que organizaciones sociales locales han solicitado al Gobierno del Estado.

En la zona, la puesta en marcha del proyecto puede abrir oportunidades laborales —guías, hospedaje, transporte, cocina— y fortalecer actividades tradicionales como la artesanía y la producción agrícola, siempre que los ingresos se queden mayoritariamente en la comunidad. También puede ser una palanca para mejorar servicios como salud y educación si parte de la renta turística se orienta a proyectos colectivos.

Desde la ciudadanía y las comunidades, la invitación es a vigilar que el proceso no sea vertical. El acuerdo entre el Gobierno del Estado de Oaxaca y Fonatur necesita traducirse en mesas abiertas, información pública y mecanismos de rendición de cuentas. La participación efectiva de las comunidades debe ser la brújula que guíe las decisiones, no un trámite administrativo.

El impulso oficial abre una ventana para que el turismo comunitario sea una alternativa real de desarrollo en la Sierra de Juárez. Queda por verse si las promesas se concretan con respeto al territorio y con beneficios distribuidos. Como recuerda el propio comunicado del Gobierno del Estado, solo con comunidad organizada, criterios técnicos y transparencia será posible que el turismo sea un aliado de la conservación y del bienestar local.

Fuente: Gobierno del Estado de Oaxaca; Fonatur.

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