Acuerdo para revitalizar los Pueblos Mancomunados busca turismo con rostro comunitario
San Miguel Amatlán, Oax., 18 de abril de 2026.– El gobernador Salomón Jara Cruz encabezó la firma del convenio de colaboración entre el Gobierno de Oaxaca y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), un acuerdo que marca un momento decisivo para consolidar a los Pueblos Mancomunados como un destino de ecoturismo comunitario.
En la ceremonia, según comunicados del Gobierno de Oaxaca y de Fonatur, las autoridades presentaron un plan conjunto que, en sus palabras, busca mejorar la infraestructura básica —senderos, señalética y espacios de hospedaje comunitario—, capacitar a guías locales y abrir canales de comercialización para artesanías y servicios turísticos. El objetivo declarado es impulsar la economía de las comunidades sin sacrificar los recursos naturales que sostienen su modo de vida.
Salomón Jara Cruz destacó la necesidad de que el desarrollo turístico sea “con rostro comunitario”, pero el anuncio también encendió preguntas entre habitantes de la Sierra Norte. Representantes de varios de los Pueblos Mancomunados asistieron al acto y, según fuentes presentes, solicitaron garantías claras sobre la gestión del proyecto, la distribución de beneficios y mecanismos de consulta permanente.
Fonatur, por su parte, planteó su papel como facilitador técnico y promotor, con énfasis en la planificación y la vinculación con mercados. En el documento firmado se establece la cooperación institucional, aunque no se detallaron cifras públicas de inversión ni calendarios precisos, lo que dejó a comunidades y observadores pidiendo mayor transparencia.
El anuncio abre oportunidades concretas: generación de empleo local, nuevas fuentes de ingreso para mujeres y jóvenes, y prácticas de turismo que favorezcan la conservación de bosques y la biodiversidad. Sin embargo, expertos en desarrollo rural consultados por este diario advierten sobre riesgos comunes en proyectos turísticos: presión sobre recursos hídricos, aumento de precios y pérdida de control territorial si no se respetan los usos y costumbres.
Habitantes de la región coinciden en un punto central: el éxito dependerá de quién decide y cómo se reparte. “Queremos que nos escuchen y que lo que se haga sea para toda la comunidad, no para unos cuantos”, dijeron comuneros consultados tras la firma. Reclaman la inclusión de comités de vigilancia comunitaria, rendición de cuentas y prioridad a empresas sociales locales.
El Gobierno de Oaxaca y Fonatur prometen acompañamiento técnico para certificaciones ambientales y capacitación en hospitalidad, manejo de residuos y atención a visitantes. Además, mencionaron la intención de promover rutas sostenibles que integren senderismo, hospedaje en cabañas comunitarias y comercio local. Queda por verse cómo se equilibrará esa oferta con la protección de prácticas agrícolas tradicionales y áreas de conservación.
Este convenio llega en un momento en que el turismo rural gana interés por su potencial de desarrollo regional, pero también por la necesidad de políticas que respeten la autonomía comunitaria. Para que las promesas no queden en discursos, será clave que el Gobierno de Oaxaca, Fonatur y las comunidades acuerden metas medibles, plazos y mecanismos participativos de evaluación.
La ruta hacia un turismo justo y sostenible en los Pueblos Mancomunados exige vigilancia ciudadana, transparencia presupuestal y voluntad política para corregir a tiempo. Si se hace bien, el proyecto podría ser una oportunidad para que los bosques, las tradiciones y la economía local se fortalezcan de la mano de las propias comunidades.
Fuentes: Gobierno de Oaxaca; Fonatur; testimonios de comuneros asistentes a la firma.
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