¿Vivimos entre burbujas? la universidad explica qué puede y qué no probar la ciencia sobre multiversos
Por un joven periodista mexicano
La idea de universos paralelos fascina porque mezcla ciencia, filosofía y cine. Pero, antes de soñar con realidades alternativas, conviene saber qué dice la ciencia y, sobre todo, qué puede demostrar. Según investigadores de la UNAM, no existe una sola «teoría del multiverso», sino varios modelos —cada uno con sus supuestos y límites— que los físicos usan para tratar de entender el cosmos.
Por ejemplo, una familia de ideas surge de la inflación cósmica: si el universo primitivo se expandió de forma exponencial, podrían existir “burbujas” desconectadas, cada una con leyes físicas distintas. Otra propuesta viene de la mecánica cuántica: la interpretación de muchos mundos sugiere que cada decisión cuántica genera ramas paralelas del universo. La teoría de cuerdas añade su propio multiverso con un vasto “paisaje” de soluciones matemáticas. Todas son metáforas útiles, pero no equivalen a pruebas.
¿Qué puede probar la UNAM y la comunidad científica? La UNAM puede aportar modelos matemáticos rigurosos, simulaciones numéricas y análisis crítico. También participa en la búsqueda de señales observacionales: por ejemplo, cosmólogos comparan las predicciones de colisiones entre burbujas con los mapas del fondo cósmico de microondas. Datos de misiones como Planck han puesto límites estrictos: la geometría del universo parece plana y no se han encontrado evidencias claras de choques entre universos, lo que restringe algunos escenarios.
¿Qué no puede probar aún? No hay manera directa, hoy, de viajar o detectar otra burbuja más allá del horizonte observable. Muchas versiones del multiverso se apoyan en hipótesis difíciles de verificar experimentalmente; la interpretación de muchos mundos, por ejemplo, es útil para pensar la mecánica cuántica, pero no ofrece señales observables que nos permitan confirmar la existencia de las otras ramas. En suma, varias propuestas son consistentes matemáticamente, pero están fuera del alcance de pruebas concluyentes por ahora.
¿Por qué importa todo esto para la gente? Primero, porque la investigación en física fundamental impulsa formación, tecnología y pensamiento crítico. Segundo, porque saber qué puede o no demostrar la ciencia ayuda a evitar mitos y pseudociencias que usan la palabra “multiverso” para vender ideas sin base. La UNAM, como institución pública, juega un papel clave en explicar estos límites y en pedir recursos para que la investigación avance con transparencia.
La postura es realista: hay avances teóricos valiosos y herramientas observacionales cada vez más precisas, pero también claros límites epistemológicos. La invitación de la UNAM es doble: apoyar la ciencia pública que explora estas preguntas y mantener un diálogo crítico con la ciudadanía sobre qué podemos afirmar con datos y qué queda en el terreno de la especulación.
Fuente: UNAM. Datos y límites contrastados con observaciones cosmológicas como las del satélite Planck.
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