Avanza rumbo al CNPCyF; Díaz Carranza afirma que el equipo está listo

Destacan retos en infraestructura, pero la capacitación será la mejor herramienta para atender riesgos y mejorar la respuesta ciudadana

El proyecto para consolidar el CNPCyF registró esta semana un nuevo impulso, según declaraciones del funcionario Jesús Díaz Carranza. En entrevista con El Imparcial de Oaxaca, Díaz Carranza sostuvo que «todo está listo» para arrancar la siguiente etapa operativa, aunque reconoció que aún hay pendientes en infraestructura y logística que deberán atenderse en corto plazo.

¿Qué significa esto para la gente? El CNPCyF se planteó como una estructura nacional que busca coordinar esfuerzos ante emergencias y riesgos, desde fenómenos meteorológicos hasta fallas en servicios públicos. Si se implementa bien, implica tiempos de respuesta más rápidos, personal mejor capacitado y protocolos uniformes que puedan aplicarse también en comunidades rurales donde las debilidades son más visibles.

Díaz Carranza, citado por El Imparcial de Oaxaca, enfatizó que la estrategia priorizará la capacitación de brigadas locales y la profesionalización del personal: «Podremos tener la mejor tecnología, pero sin gente preparada no servirá de mucho», dijo. Esa visión coincide con organizaciones civiles y especialistas en gestión de riesgos, que han insistido en años recientes en que la prevención y la formación comunitaria rinden más que inversiones puntuales en equipo si no van acompañadas de mantenimiento y capacitación constante.

Los principales retos que mencionan autoridades y observadores son tres: la modernización de la infraestructura en zonas con alto riesgo, la cobertura de personal en municipios alejados y la sostenibilidad presupuestal. En palabras sencillas, es como levantar una red antes de la temporada de lluvias: puedes poner postes y cables, pero si no hay quien los mantenga y opere, la red no cumplirá su función cuando se le necesite.

Desde una óptica práctica, avanzar hacia el CNPCyF implica decisiones concretas: definir calendarios de capacitación por región, garantizar fondos recurrentes para mantenimiento de equipo y establecer mecanismos locales de participación ciudadana. Díaz Carranza aseguró a El Imparcial de Oaxaca que ya hay lineamientos para comenzar cursos y simulacros en las próximas semanas, especialmente en los municipios con mayor exposición.

No obstante, voces críticas piden claridad en los números y en los plazos. Para que las promesas se conviertan en resultados, los ciudadanos requieren ver cronogramas públicos, montos presupuestales asignados y evaluaciones independientes que midan eficacia. La transparencia será clave para evitar que la iniciativa se quede en buenas intenciones.

La puesta en marcha del CNPCyF puede traer beneficios tangibles: menos pérdidas materiales en desastres, atención más oportuna a familias afectadas y una ciudadanía mejor informada y activa en la prevención. Pero, como recuerdan expertos, eso solo ocurre si la capacitación no es episódica sino continua y si las comunidades participan como actores, no como receptores pasivos.

El avance reportado por Díaz Carranza es una buena noticia cuando se mira desde la urgencia de proteger vidas y medios de subsistencia. Ahora viene la parte menos vistosa pero decisiva: convertir anuncios en rutas de trabajo claras, con recursos y vigilancia social. Seguiremos la evolución de este proceso y cotejaremos compromisos con hechos, para que la promesa de «estar listos» se traduzca en seguridad real para las familias oaxaqueñas y del país.

Fuente: El Imparcial de Oaxaca.

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