Crecen las fricciones entre Navarro y Geraldine; el Verde empuja a Bugarín
En el oficialismo de Nayarit se tensan las relaciones: el gobernador y la alcaldesa de Tepic vienen de distanciarse, y el Partido Verde insiste en la postulación de Bugarín, amidando la disputa por el control político local.
Las diferencias entre el gobernador Miguel Ángel Navarro y la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, se han vuelto más visibles en las últimas semanas, según reportes de Milenio y medios locales como El Sol de Nayarit. Lo que comenzó como roces por prioridades de obra pública y coordinación de programas sociales ya se percibe como un problema de gobernabilidad dentro del espacio que apoya al gobierno federal.
Fuentes consultadas por estos medios señalan que las fricciones atraviesan desde la asignación de proyectos en la capital hasta la definición de candidaturas locales. En paralelo, el Partido Verde Ecologista —conocido por el apodo del tucán— mantiene su apuesta por Bugarín como perfil para competir en la próxima elección local, un movimiento que tensiona aún más la relación entre actores del oficialismo que buscan conservar espacios de poder en Nayarit.
La disputa tiene efectos prácticos. Habitantes y comerciantes de Tepic reportan retrasos en obras y confusión sobre programas de apoyo, lo que refleja cómo las disputas internas se traducen en impactos cotidianos. De concretarse una ruptura mayor entre actores del gobierno estatal y municipal, especialistas citados por Milenio advierten que podría haber un debilitamiento en la implementación de políticas públicas, desde salud hasta seguridad y obras urbanas.
El Palacio Nacional, por su parte, observa la pelea con interés: mantener la cohesión del bloque oficialista es clave para asegurar la continuidad de proyectos federales en el estado. El impulso de Bugarín por parte del Verde complica esa tarea, porque obliga a negociar plazas, candidaturas y cuotas de poder antes de que se acerquen los procesos electorales.
Ante este escenario, voces civiles y analistas consultados llaman a dos caminos: diálogo y transparencia. Dialogar para priorizar las necesidades de la población por encima de las disputas internas, y transparentar las asignaciones de recursos para que la ciudadanía pueda evaluar el uso de los fondos públicos. En El Sol de Nayarit se recogen demandas de vecinos que piden que cualquier diferencia se resuelva sin poner en riesgo servicios básicos y obras en curso.
Desde el ámbito político, dirigentes del Verde insisten en que Bugarín es una opción viable para mantener la presencia del partido en el estado; desde el equipo del gobernador se subraya la necesidad de un candidato que garantice la cohesión con las políticas federales. Mientras tanto, la alcaldesa Geraldine Ponce busca consolidar su gestión en Tepic y preservar el control municipal, lo que la coloca en una posición de tensión frente a ambos actores.
La pulseada en Nayarit es, en suma, una prueba de madurez para el oficialismo: si prioriza acuerdos, podrá evitar que la disputa se traduzca en retrocesos para la población; si no, abrirá espacios para la crítica y la pérdida de confianza ciudadana. Como destaca Milenio, el reto inmediato es reconducir diferencias sin que los ciudadanos sean quienes paguen las consecuencias.
Qué sigue
Quedan por verse negociaciones internas, posibles acercamientos públicos y, sobre todo, decisiones sobre candidaturas que marcarán el rumbo político en el estado. La ciudadanía —los que caminan las calles de Tepic y los que esperan servicios básicos en municipios— será la principal afectada si las tensiones no se transforman en acuerdos concretos y orientados al bienestar común.
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