Banamex advierte que repunte del petróleo por ataques en Irán tendría efecto limitado en México
El banco señala que, si los precios internacionales se mantienen altos por más tiempo, la Secretaría de Hacienda podría ajustar el IEPS para proteger el bolsillo de las familias.
Un nuevo repunte en los precios del crudo tras los ataques reportados en Irán encendió las alertas en los mercados internacionales. Sin embargo, Banamex considera que el impacto sobre los consumidores mexicanos sería acotado en el corto plazo. Esa es la conclusión central del análisis que difundió la institución esta semana.
Según Banamex, factores como el tipo de cambio, los márgenes de importación de combustibles y el marco fiscal actual ayudan a amortiguar el impacto inmediato en los precios al público. En palabras sencillas: aunque el barril suba en el mundo, no todo ese aumento se traslada de forma automática a la gasolina que ponemos en la bomba.
La entidad advierte, no obstante, que si las cotizaciones internacionales se mantienen elevadas por un periodo prolongado, el gobierno cuenta con mecanismos para intervenir. Banamex menciona explícitamente al IEPS, el impuesto especial que grava combustibles, como una palanca que la Secretaría de Hacienda podría ajustar para evitar que el alza llegue completa a los consumidores.
Este impuesto ha funcionado como un amortiguador antes: cuando el precio internacional sube mucho, Hacienda puede disminuir temporalmente la tasa efectiva que pagan los consumidores; si el precio baja, puede recuperarla para no afectar las finanzas públicas. Es una cuerda floja entre contener la inflación y mantener los ingresos del Estado.
¿Qué significa esto en la vida diaria? Para una familia mexicana, un aumento prolongado del petróleo suele traducirse en encarecimiento del transporte, de los alimentos y de servicios que dependen del combustible. Banamex subraya que, sin medidas fiscales, ese efecto inflacionario llegaría con más fuerza a los hogares de menores ingresos.
Además del IEPS, Banamex señala que la resiliencia mexicana dependerá de la política cambiaria, de la capacidad de refinación de Pemex y de la coordinación entre la Secretaría de Hacienda y el Banco de México para controlar presiones inflacionarias. En términos prácticos, pide vigilancia y transparencia en las decisiones públicas.
En un contexto internacional volátil, el banco plantea que la opción preferible es una respuesta preventiva y focalizada: usar instrumentos fiscales coyunturales para proteger a la población más vulnerable sin comprometer la estabilidad macroeconómica. Es decir, medidas temporales y claras, no soluciones improvisadas.
Para la ciudadanía, la recomendación de Banamex pasa por estar informada y exigir explicaciones claras sobre cualquier ajuste fiscal. Cuando se habla de impuestos y subsidios, las decisiones públicas deben explicarse con ejemplos concretos: cuánto sube la gasolina, cuánto absorbe el gobierno y cuánto llega al consumidor final.
El escenario sigue sujeto a cambios según la evolución de la situación en Medio Oriente y la respuesta de los mercados. Banamex deja una advertencia equilibrada: hay riesgo, pero hay también herramientas para mitigarlo. Ahora toca a las autoridades usarlas con criterio y claridad, para que la cuenta no la paguen las familias más golpeadas.
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