Sección 22 exige acceso de personal de becas bienestar para entregar uniformes

La Sección 22 del magisterio en Oaxaca condicionó esta semana la entrega de uniformes escolares al permiso para que el personal del programa Becas Bienestar pueda ingresar a las escuelas, informó Quadratín. El reclamo, dicen los dirigentes, busca el cumplimiento de acuerdos federales y la coordinación entre autoridades y escuelas.

En palabras de profesores y madres consultadas en planteles de la capital oaxaqueña, la medida es un recordatorio de que las decisiones sobre la vida escolar no solo afectan a las autoridades, sino a las familias que esperan los apoyos para el nuevo ciclo. «Es un tira y afloja que al final deja a niñas y niños sin su uniforme», dice una madre que pidió no ser identificada.

La Sección 22 argumenta que permitir el acceso del personal de Becas Bienestar es necesario para actualizar padrones, verificar beneficiarios y evitar duplicidades. Fuentes sindicales citadas por Quadratín señalan que sin esa garantía no autorizarán la entrega masiva de prendas en varios municipios.

Por su parte, hasta el cierre de la tarde no había una postura pública clara de las autoridades federales encargadas del programa ni de la Secretaría de Educación local aclarando plazos alternativos de entrega. Esa incertidumbre aumenta la preocupación entre padres con presupuestos ajustados, que dependen de esos apoyos para la compra de materiales y ropa escolar.

Contexto: la Sección 22 tiene una larga tradición de exigir que las políticas educativas se acuerden con la comunidad escolar y no se impongan de forma unilateral. En el pasado, ese estilo de negociación ha generado bloqueos y acuerdos que han obligado al diálogo entre sindicatos, municipios y la federación.

Qué está en juego: además del uniforme, el conflicto toca el acceso a servicios y registros que condicionan la entrega de apoyos económicos y educativos. Cuando se politiza la logística de programas sociales, los primeros afectados son los estudiantes, especialmente en zonas rurales donde las alternativas son limitadas.

Qué sigue: para destrabar la situación, especialistas y actores locales consultados por Quadratín proponen abrir una mesa inmediata entre representantes de la Sección 22, la Coordinación de Becas Bienestar y autoridades educativas estatales, con supervisión municipal. La prioridad debe ser garantizar la entrega de uniformes y el acceso a los apoyos sin poner en riesgo los acuerdos de seguridad y organización escolar.

Mientras tanto, familias y comunitarios deben mantenerse informados y exigir calendarios claros. El diálogo es la ruta más segura para que la ropa escolar no se convierta en moneda de cambio y para que los programas sociales cumplan su objetivo: apoyar la permanencia y el aprendizaje de niñas y niños.

Reporte: Quadratín.

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