La tigresa del oriente se proclama ‘alfa’ de la tendencia therian; redes reavivan debate

La artista, conocida por su estilo animal print, lanzó una publicación que muchos tomaron como broma y otros como una puerta para hablar sobre identidad y comunidades digitales.

La cantante conocida como la Tigresa del Oriente volvió a encender las redes con una publicación en la que, entre guiños y atuendos de leopardo, se autodenominó «alfa» del fenómeno therian. Según El Imparcial de Oaxaca, el gesto fue recibido con humor por parte de buena parte de su público, pero también reabrió preguntas sobre qué es exactamente ser therian y cómo se interpretan esas identidades en internet.

El término therian —una identidad en la que una persona siente afinidad o se identifica con un animal no humano— lleva años circulando en foros como Tumblr, Reddit y plataformas actuales como TikTok. Para muchos miembros de esas comunidades, la identificación no es una simple moda ni un atuendo; forma parte de su sentido de pertenencia y su construcción personal. Para otros espectadores, la mezcla entre espectáculo, meme y reivindicación resulta confusa y da pie a malentendidos.

Especialistas en cultura digital señalan que los mercados de atención de las redes sociales suelen convertir gestos privados en espectáculo público. Esto puede trivializar experiencias que para algunas personas son reales y significativas, o bien permitir que se visibilicen nuevas formas de identidad. En ese cruce —dicen académicos de antropología digital— conviven tanto la broma como la aparición de debates serios sobre identidad, respeto y salud mental.

En el intercambio público también emergen voces que piden prudencia: identificar a alguien como therian no es diagnóstico ni etiqueta ligera. Psicólogos y organizaciones que trabajan con jóvenes recuerdan la importancia de ofrecer espacios de escucha y apoyo ante procesos de exploración identitaria en línea, sin caer en la estigmatización ni en la banalización.

La intervención de la Tigresa del Oriente, lejos de ser solo un chiste, funciona como un espejo de cómo la cultura popular y las subculturas digitales se encuentran hoy: ropa, performance y sentido de pertenencia se mezclan en un mismo post. Para la izquierda cultural que apuesta por inclusión y diálogo, esto abre una oportunidad para fomentar comprensión, educación y acceso a recursos que acompañen a quienes exploran identidades no normativas.

En el terreno ciudadano, el reto es sencillo y práctico: consumir con sentido crítico, preguntar antes de asumir y ofrecer respeto. Si una figura pública transforma una broma en conversación pública, corresponde a medios, organizaciones y ciudadanos aprovecharla para informar y proteger, no para ridiculizar.

La discusión sigue abierta en redes y foros; El Imparcial de Oaxaca recoge las reacciones, y en la conversación pública queda la tarea de escuchar a quienes reivindican identidades alternativas, sin dejar de poner sobre la mesa el acompañamiento psicosocial cuando sea necesario.

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