Treces niñas perdieron la vida por causas maternas en Oaxaca en cinco años

Datos oficiales y voces locales piden acciones claras para prevenir embarazos y proteger a las menores

En los últimos cinco años, 13 menores de edad en Oaxaca fallecieron por causas relacionadas con el embarazo y el parto, una cifra que alerta sobre la vulnerabilidad de niñas y adolescentes frente a complicaciones obstétricas. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) aporta otra señal de alarma: en 2024 se registraron 85 nacimientos en niñas de 10 a 14 años en la entidad.

Detrás de los números hay historias: niñas que llegan a los hospitales con hemorragias, infecciones o preeclampsia, en contextos donde el acceso a servicios de salud, anticoncepción y educación sexual es limitado, sobre todo en comunidades indígenas y zonas rurales. Estos factores, combinados con pobreza, violencia sexual y normas sociales que normalizan embarazos tempranos, aumentan el riesgo de muerte materna entre menores.

Las muertes maternas en niñas no son solo cifras técnicas: representan familias que quedan sin una hija, comunidades que pierden una joven con futuro, y sistemas de salud que no alcanzaron a prevenir una tragedia. Según el INEGI, el registro de nacimientos en niñas es una puerta de entrada para entender la magnitud del problema; pero para evitar más pérdidas se requieren intervenciones concretas.

Acciones prioritarias: fortalecer la atención obstétrica en unidades rurales, garantizar anticoncepción accesible y confidencial para adolescentes, impulsar la prevención de la violencia sexual y mejorar la educación sexual integral en escuelas y comunidades. También es clave que los servicios sean culturalmente sensibles y que cuenten con personal capacitado para atender a niñas y adolescentes de manera respetuosa.

Las autoridades de salud estatales y federales deben transparentar datos por municipio y edad para focalizar recursos. Organizaciones civiles y profesionales de la salud en Oaxaca insisten en que las políticas públicas funcionen en la práctica: llevar servicios a las comunidades, capacitar parteras y personal local, y abrir espacios donde las jóvenes puedan informarse sin miedo ni estigma.

Este es un llamado a la sociedad: prevenir embarazos en la infancia y reducir la mortalidad materna entre menores es posible si se combinan inversión en salud, educación, justicia y protección. Los datos del INEGI muestran la urgencia; la decisión de actuar, en cambio, depende de todos.

Fuente: INEGI

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