Zoques buscan protección urgente contra agresiones en Los Chimalapas

Los comuneros zoques de Los Chimalapas solicitaron medidas de protección ante autoridades y organismos de derechos humanos, ante lo que describen como un incremento de invasiones, tala ilegal y amenazas que ponen en riesgo su integridad y el bosque que han cuidado por generaciones, informa Quadratín.

Los Chimalapas, una de las regiones de mayor biodiversidad en México, es un mosaico de bosques de pino, encino y selva que funciona como «pulmón y despensa» para comunidades locales. La gente del lugar advierte que la pérdida de árboles y el avance de actividades ilegales afectan el agua, la agricultura de autoconsumo y la vida cultural de las comunidades.

Según comuneros consultados y reportados por Quadratín, las solicitudes dirigidas a instancias federales y a organismos defensores de los derechos humanos buscan que se activen medidas cautelares que garanticen la seguridad de las personas y la protección del territorio comunitario mientras se resuelven los conflictos agrarios y ambientales.

Esta petición llega después de años de disputas por la tierra en la zona, donde convergen intereses de asentamientos, empresas madereras y proyectos de uso del suelo. Para las comunidades, la cuestión no es solo legal: es el sustento diario, el agua que riegan sus milpas y la supervivencia de especies que no existen en otros lugares.

Qué piden las comunidades: que las autoridades reconozcan de inmediato el riesgo sobre las personas y el territorio; que se paralicen labores de tala y asentamiento irregular hasta aclarar la titularidad; y que se establezcan mecanismos de protección que incluyan patrullas comunitarias con acompañamiento institucional y programas de conservación con recursos y participación local. Quadratín recoge estas demandas en su cobertura.

Desde una perspectiva práctica, la activación de medidas cautelares puede ser la diferencia entre contener un daño irreversible o permitir que se consoliden actividades que después será muy difícil revertir. No se trata solo de proteger árboles, sino de preservar un tejido social y cultural que alimenta y da identidad a las comunidades zoques.

Como periodista joven y ciudadano, creo que la respuesta debe combinar respeto a los derechos indígenas, aplicación de la ley y políticas públicas que apunten a la conservación con desarrollo comunitario. El Estado tiene la responsabilidad de actuar con prontitud y transparencia; las organizaciones civiles deben vigilar; y la sociedad necesita informarse y exigir soluciones que prioricen vidas y naturaleza.

Seguiré pendiente de la respuesta de las autoridades y de nuevas gestiones comunitarias sobre este asunto. La historia de Los Chimalapas aún se puede escribir de manera que beneficie a su gente y a su extraordinaria biodiversidad.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Oaxaca Quadratin