Indignación vecinal por venta de las rosas; vecinos exigen consulta y transparencia

«Nunca se nos tomó en cuenta, nunca se nos consultó», repiten los integrantes del Colectivo Vecinal de la Colonia Reforma, que desde hace días organizan reuniones y jornadas de difusión para frenar la operación que aseguran pone en riesgo un predio conocido como Las Rosas.

Vecinas y vecinos califican la transacción como una «legalización del robo», una frase que recoge el diario El Imparcial de Oaxaca al documentar las protestas y las versiones encontradas sobre la venta. Según las personas que han alzado la voz, el terreno —usado por generaciones como área de esparcimiento y punto de encuentro— fue vendido por autoridades municipales a un particular sin procesos de consulta pública ni información accesible para la comunidad.

La molestia no es solo por la pérdida del espacio. Para muchos en Reforma, la operación simboliza cómo decisiones sobre bienes comunales se toman sin contemplar el impacto en la vida cotidiana: mayores rentas, menos áreas verdes, interrupción de pequeños comercios y riesgo de desplazamiento de familias que llevan décadas en la colonia.

En varias asambleas, los vecinos han mostrado actas, fotografías y testimonios que, dicen, prueban la falta de transparencia. Solicitan al ayuntamiento la publicación del contrato de compraventa, las actas del cabildo donde se aprobó la operación y la explicación del procedimiento legal seguido. Hasta el cierre de la jornada, el reclamo principal fue simple: que se les escuche.

El Imparcial de Oaxaca consigna también la versión de autoridades municipales que afirman que la operación se realizó conforme a la normativa. Sin embargo, para el Colectivo Vecinal la formalidad legal no compensa lo que perciben como un despojo de derecho social. Esa tensión entre legalidad y legitimidad es el núcleo del conflicto: lo que cabe en un expediente no siempre coincide con lo que la ciudadanía considera justo.

Más allá del reclamo, las acciones de la comunidad han sido concretas: marchas pacíficas, solicitudes de información pública, asesoría legal y gestiones para una audiencia pública. Vecinas señalan que buscan un diálogo que permita alternativas, por ejemplo conservar parte del predio como área verde comunitaria o garantizar desarrollos con enfoque social que no desplacen a los actuales residentes.

Este caso abre preguntas mayores sobre cómo se gestionan los bienes municipales en la ciudad. ¿Hay mecanismos reales de participación ciudadana? ¿Se prioriza el interés público sobre el negocio privado? El barrio de Reforma exige respuestas y transparencia; expertos en gobernanza citados por diversos medios insisten en que la confianza se reconstruye con información, rendición de cuentas y procesos participativos claros.

La comunidad convoca a una nueva asamblea pública en los próximos días. Será una oportunidad para que las autoridades expliquen los términos de la venta y para que los vecinos presenten alternativas. En la práctica, dicen, se decide ahora si Las Rosas será un caso de urbanismo con sentido social o un ejemplo de decisiones tomadas sin la gente a la vista.

Reporta desde la colonia Reforma para El Imparcial de Oaxaca un joven periodista comprometido con la comunidad y la transparencia.

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