Por qué durante el embarazo no se aplica la vacuna contra el sarampión

Resumen: Las vacunas contra el sarampión que se usan en el esquema habitual son de virus vivos atenuados. Por precaución, las autoridades sanitarias aconsejan no administrarlas durante el embarazo. Dado que no pueden vacunarse en esta etapa, especialistas consultados por El Imparcial de Oaxaca recomiendan reforzar medidas para evitar el contagio y planear la inmunización antes o después del parto.

La explicación es sencilla y tiene que ver con el tipo de vacuna. La triple vírica o SRP (sarampión, rubéola y parotiditis) contiene virus debilitados que estimulan la respuesta inmune sin provocar la enfermedad en personas sanas. Sin embargo, por una cuestión de precaución se evita su uso en gestantes, porque existe una posibilidad teórica de que el virus atraviese la placenta y afecte al feto. Aunque los estudios no han demostrado efectos teratogénicos claros por una vacunación accidental, las guías de la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan no vacunar durante el embarazo.

El riesgo real que se trata de prevenir no es menor. La infección natural por sarampión durante la gestación puede ser grave: aumenta la probabilidad de neumonía, hospitalización, parto prematuro y pérdida gestacional. Por eso, la estrategia de salud pública se centra en evitar que las embarazadas se expongan al virus y en asegurar que las mujeres en edad reproductiva lleguen al embarazo con inmunidad comprobada.

¿Qué se recomienda en la práctica? La Secretaría de Salud y organismos internacionales sugieren que las parejas planifiquen la vacunación antes de concebir cuando no exista evidencia de inmunidad. Si la mujer se vacuna, conviene esperar al menos 28 días antes de buscar un embarazo. Si la mujer llega embarazada y no es inmune, la recomendación es reforzar medidas de protección: limitar el contacto con personas no vacunadas, evitar lugares con brotes y, en caso de exposición comprobada, valorar la administración de inmunoglobulina humana como medida pasiva de protección según indicación médica.

Para quienes ya son madres recientes, la vacunación inmediatamente después del parto es una forma eficaz de cerrar la brecha de protección y proteger al recién nacido mediante la reducción del riesgo de contagio en el hogar.

No es momento de alarma pero sí de responsabilidad comunitaria. El resurgimiento del sarampión en varias regiones del mundo recuerda que la inmunidad colectiva se construye con cobertura vacunatoria alta. Por ello, especialistas citados por El Imparcial de Oaxaca insisten en reforzar campañas de vacunación, mejorar el acceso a servicios de salud en zonas rurales y garantizar que las mujeres reciban tamizaje de inmunidad durante la atención prenatal.

Si estás embarazada o piensas quedar embarazada, pregunta en tu centro de salud si te han hecho la prueba de anticuerpos contra el sarampión. Si no tienes inmunidad, planifica la vacunación junto con tu médico y toma medidas para reducir la exposición mientras tanto. La protección es colectiva: vacunar a familiares y cuidadores protege a las embarazadas y a los bebés que aún no pueden recibir la vacuna.

Fuentes consultadas: Organización Mundial de la Salud, Centers for Disease Control and Prevention y la Secretaría de Salud.

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