Por “reparación de elevadores” tres días más de vacaciones a burócratas

La decisión de otorgar tres días adicionales de descanso a trabajadores de la Ciudad Administrativa por la supuesta reparación de elevadores desnudó problemas más profundos: falta de mantenimiento, condiciones de insalubridad y riesgos para la seguridad, según reportes y testimonios recabados por El Imparcial de Oaxaca.

Empleados de varias dependencias relataron que los elevadores han presentado fallas recurrentes en las últimas semanas. Ante el riesgo de accidentes y las dificultades para movilizar personal, especialmente a quienes tienen movilidad reducida, las autoridades optaron por suspender actividades presenciales en ciertos edificios y compensar con días de descanso. Fuentes consultadas por El Imparcial de Oaxaca indican que la medida fue tomada de último momento y provocó interrupciones en trámites y servicios públicos.

La Secretaría de Administración, citada por El Imparcial de Oaxaca, justificó la medida como una acción preventiva mientras se realizan trabajos de mantenimiento. No obstante, empleados señalaron que las reparaciones aparentan ser reactivas y que no existe un programa de mantenimiento preventivo visible que garantice la operación segura y continua de la infraestructura.

Más allá de los días de descanso, lo que preocupa a usuarios y trabajadores es el impacto cotidiano: trámites demorados, acumulación de citas y la necesidad de trasladar a personas a otros edificios, lo que incrementa costos y barreras para quienes necesitan servicios públicos. Una servidora pública entrevistada, que pidió anonimato, dijo que la situación refleja años de descuido y contratos opacos con proveedores.

El problema también tiene una arista de salud y seguridad. La presencia de insalubridad en áreas comunes y la falta de iluminación en algunos pasillos fueron mencionadas por trabajadores como factores que aumentan la percepción de inseguridad. Para organizaciones civiles y colectivos de trabajadores, estas fallas afectan no solo la operación gubernamental sino la dignidad laboral.

En términos prácticos, especialistas en gestión pública consultados por este medio recomiendan tres medidas concretas: implementar un programa público y transparente de mantenimiento preventivo, priorizar la accesibilidad universal en todas las instalaciones y hacer públicas las asignaciones y contratos relacionados con la conservación de la Ciudad Administrativa.

La decisión tomada por las autoridades puede aliviar el problema inmediato, pero no sustituye una política de largo plazo. Ciudadanos y trabajadores esperan que junto con los días de descanso se presenten planes claros y plazos definidos para la reparación integral de elevadores y la mejora de condiciones en la Ciudad Administrativa.

Este episodio ofrece una oportunidad para que el gobierno local rinda cuentas y abra canales de participación ciudadana: auditorías técnicas, informes públicos y mesas de trabajo con representantes sindicales y colectivos que atiendan accesibilidad, salud ocupacional y seguridad.

El Imparcial de Oaxaca documentó la medida y las quejas; queda pendiente que la Secretaría de Administración detalle el calendario de obras, el alcance de las reparaciones y las acciones para evitar que la próxima «reparación de elevadores» vuelva a traducirse en días de trabajo perdidos y trámites retrasados para la población.

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