Uabjo sacudida: entre el autoritarismo, el cacicazgo y la carrera por la rectoría
Por Raúl Nathán Pérez
La Universidad Autónoma «Benito Juárez» de Oaxaca vive otra temporada de agitación que vuelve a poner en evidencia viejas fallas: daño a la vida académica, presencia de grupos de poder y una elección de rector que promete tensión. Documentos de la Auditoría Superior de la Federación y datos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior colocan a la Uabjo bajo escrutinio por recursos sin esclarecer y por rezagos en indicadores académicos.
Desde las tomas de instalaciones del Sindicato de Empleados y Trabajadores de la UABJO (STEUABJO) hasta las demandas del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad (STAUO), el semestre se reactivó entre paros y negociaciones. Alumnos y profesores han interrumpido clases; facultades han dejado de ser centros de enseñanza para convertirse, en varios casos, en cotos de poder. Esta es la lectura que hace el analista Raúl Nathán Pérez cuando habla de la tentación autoritaria y del retorno de prácticas como el porrismo y el caciquismo.
La crisis tiene efectos concretos: ausentismo docente, venta de espacios y, según denuncias internas, compra de calificaciones que minan la credibilidad de los títulos que la Uabjo entrega. Las cifras y reportes de la ASF son una señal de alarma para quienes todavía esperan que la autonomía universitaria garantice transparencia y calidad educativa.
En medio de este escenario, la rectoría está en juego. Cristian Eder Carreño deja el cargo en mayo y varios perfiles han emergido: Enrique Martínez, dirigente del STAUO; Amílcar Sosa, conocido en los pasillos por su vinculación con porros; Carlos Pérez-Campos Mayoral, con cercanía a la Secretaría General de Gobierno; y Farid Acevedo, ex secretario de Finanzas, quien suma apoyos políticos y un perfil técnico. La presencia del gobernador Salomón Jara, en la sombra o de frente, será un factor a observar en las semanas por venir.
La Uabjo necesita, primero, reglas claras: selección transparente de autoridades, auditorías públicas, rutas para sancionar prácticas irregulares y un compromiso real con la formación. No es una receta mágica, pero sí pasos que obligan a la comunidad universitaria y a las autoridades educativas, incluida la Subsecretaría de Educación Superior y la Secretaría de Hacienda, a priorizar la calidad sobre los intereses de grupo.
Si la universidad quiere recuperar su lema de “Ciencia, Arte y Libertad”, la comunidad debe exigir procesos democráticos y rendición de cuentas. Esa exigencia no es un capricho académico: es una demanda social que impacta en la formación de generaciones y en la gobernabilidad de Oaxaca. La Uabjo necesita que la agitación se convierta en impulso de cambio, no en normalización del conflicto.
Fuente: Auditoría Superior de la Federación, Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, testimonios de sindicatos universitarios y análisis de Raúl Nathán Pérez.
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