Oaxaca enfrenta un déficit grave de servicios básicos; uno de cada siete carece de agua y drenaje, alerta Sebien

Oaxaca, Oax. — Uno de cada siete habitantes de Oaxaca vive sin acceso a servicios básicos, según el informe reciente del Sebien. La carencia afecta al 12.9 por ciento de las y los capitalinos, el mismo porcentaje que se reportó en 2025, de acuerdo con la entidad.

Cuando hablamos de servicios básicos nos referimos a agua potable, drenaje, electricidad y recolección de residuos. La falta de estas coberturas no es un dato abstracto: significa escuelas sin condiciones para enseñar, familias que pagan por agua en pipas o almacenan líquidos en recipientes inseguros, y enfermedades que se vuelven más probables por la ausencia de saneamiento.

El análisis del Sebien muestra que la problemática no es homogénea. Las zonas rurales y comunidades indígenas concentran la mayor parte de las carencias, mientras que en la capital —aunque la proporción sea la misma que la reportada para 2025— las necesidades se sienten en colonias donde la infraestructura es antigua o la planificación urbana no alcanzó a resolver demandas crecientes.

Las causas son múltiples y se retroalimentan: presupuestos municipales reducidos, fallas en la planificación, desgaste de redes y la presión de un crecimiento demográfico desigual. A eso se suman fenómenos climáticos que alteran fuentes de agua y agravan el costo de operación de plantas y sistemas de alcantarillado.

En primera persona: para muchas familias esto quiere decir priorizar el consumo humano y postergar la higiene, lavar en menos agua y depender de soluciones informales. Para las autoridades, implica diseñar intervenciones que no solo reparen tuberías, sino que garanticen mantenimiento, operación y participación ciudadana a largo plazo.

¿Qué se puede hacer? El diagnóstico del Sebien plantea la urgencia de combinar recursos federales, estatales y municipales con transparencia y metas claras. Es necesario ampliar la inversión en redes de agua y saneamiento, fortalecer comités locales de gestión, capacitar a operadores y priorizar proyectos en las comunidades más rezagadas. También resulta clave incorporar criterios de sostenibilidad frente al cambio climático: pozos profundos no siempre son la solución si no hay plan de recarga o manejo del recurso.

Un enfoque constructivo exige reconocer los avances cuando ocurren y señalar los vacíos cuando persisten. Exige además escuchar a las comunidades. Donde se han logrado mejoras sostenibles ha habido coordinación entre vecinos, autoridades y organizaciones civiles para administrar y cuidar la infraestructura.

La alerta del Sebien debe servir como llamado a la acción: no es solo una cifra estadística, es la señal de que el derecho a servicios básicos sigue pendiente para muchas personas en Oaxaca. La exigencia es clara y legítima: que los programas sociales y de infraestructura se orienten con prioridad hacia quienes más lo necesitan, con seguimiento público y mecanismos que permitan a la ciudadanía evaluar resultados.

Como joven periodista, miro estas cifras desde la experiencia cotidiana: las soluciones técnicas son imprescindibles, pero sin participación y fiscalización ciudadana cualquier obra puede quedar en el olvido. Por eso invito a vecinos, organizaciones y autoridades a dialogar con datos en la mano, a exigir informes claros del Sebien y a participar en los procesos que definan dónde se invierten los recursos. Solo así la promesa de servicios básicos para todas las familias dejará de ser una meta para convertirse en realidad.

Fuente: Sebien.

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