Sheinbaum restringe vuelos militares de Estados Unidos y ordena salidas en aviones mexicanos

Luego del escándalo por el arribo de Hércules, en Toluca, anunció que las salidas desde el país serán a través de aeronaves mexicanas.

La presidencia de Claudia Sheinbaum anunció este martes un cambio en la política de vuelos militares extranjeros: se limitará el ingreso de aeronaves militares de Estados Unidos destinadas a entrenamiento y, cuando salgan del territorio nacional, lo harán a bordo de aviones propiedad o acreditados por México. La medida, explicaron fuentes oficiales, responde al malestar público tras el arribo de un Hércules militar a Toluca que recibió cobertura de medios como Milenio y Reforma.

En un comunicado difundido por Presidencia y con información complementaria de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el gobierno señaló que revisará permisos, protocolos de coordinación y la supervisión de actividades de entrenamiento realizadas en aeródromos nacionales. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) tendrá a su cargo las gestiones diplomáticas para notificar a la contraparte estadunidense.

¿Qué cambia para la gente? En términos prácticos, la medida busca dos objetivos: reforzar la soberanía en la gestión del espacio aéreo y garantizar transparencia en operaciones que se realizan dentro de México. Para la población puede traducirse en un mayor control sobre el uso de instalaciones civiles y militares, y en trámites adicionales cuando se trate de logística internacional vinculada a cooperación militar. Para organizaciones humanitarias y operaciones de apoyo, el gobierno dice que habrá coordinación para evitar afectaciones en misiones de emergencia.

Expertos y analistas citados por El Universal y La Jornada advierten que la decisión puede encender tensiones diplomáticas y encarecer algunos ejercicios conjuntos, pues obliga a que el equipo sea transportado en aviones mexicanos o con autorización explícita y controles más estrictos. Desde Washington, hasta el cierre de esta nota no había una reacción oficial, según reportes de medios.

En la arena política interna, grupos de oposición piden claridad sobre el alcance legal de la medida y sobre los criterios que se aplicarán para autorizar o negar vuelos. La Sedena y la SRE han recibido solicitudes de información por parte del Congreso para detallar protocolos y fechas de implementación.

La decisión de Sheinbaum llega en un momento en que la cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos está en observación pública. Más que una ruptura, el gobierno presenta la medida como un ajuste para que la colaboración se haga con reglas claras y con respeto a las normas mexicanas, según fuentes de Presidencia. Queda por ver cómo se traducirá en prácticas diarias y qué efectos tendrá en ejercicios binacionales, apoyo humanitario y la percepción ciudadana sobre la capacidad del Estado para regular su espacio aéreo.

Reporta: Redacción, con información de Presidencia, Sedena, Milenio y Reforma.

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