Salomón Jara promete mano firme contra la extorsión que asfixia al Istmo
Juchitán de Zaragoza, Oax. — En su reciente visita a la región del Istmo, el gobernador Salomón Jara se comprometió a dar un combate frontal contra la extorsión y el cobro de piso que, dijo el Gobierno de Oaxaca, golpean a familias y al comercio local.
Según un comunicado del Gobierno de Oaxaca, el mandatario sostuvo un diálogo con representantes de los sectores productivos de Juchitán y municipios cercanos, donde escuchó denuncias sobre redes que exigen pagos periódicos a pequeños comercios, transportistas y productores. El Ejecutivo estatal afirmó que la estrategia incluirá mayor coordinación entre la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad, así como la creación de unidades especializadas para recibir y dar seguimiento a denuncias.
La problemática del cobro de piso no es nueva en el Istmo: afecta la economía diaria y limita la posibilidad de crecimiento de micro y pequeñas empresas. Para muchas familias, el costo no es solo económico sino también psicológico: el temor a represalias desalienta la denuncia y perpetúa la impunidad. Por eso, señaló el gobernador, la respuesta debe combinar seguridad, justicia y programas de apoyo económico para quienes resulten afectados.
En la reunión, representantes del sector productivo pidieron acciones concretas y tiempos claros. El Gobierno de Oaxaca informó que se trabajará en campañas de denuncia protegida, fortalecimiento de la policía municipal y enlaces permanentes con cámaras empresariales y organizaciones civiles. También se anunció la intención de impulsar mecanismos de acceso a crédito y formalización para negocios que quieran dejar de operar en la informalidad y reducir su vulnerabilidad.
Un enfoque efectivo, según especialistas consultados por este periódico, requiere más que operativos: hace falta confianza ciudadana en las instituciones, atención a causas económicas que empujan a la violencia y seguimiento transparente de los casos judiciales. El reto es doble: recuperar la seguridad y reconstruir la capacidad económica de comunidades que han sido históricamente marginadas.
El compromiso del gobernador abre una ventana para que las autoridades, el sector productivo y la sociedad civil trabajen de la mano. Pero para que las promesas se traduzcan en resultados serán necesarios plazos claros, datos públicos sobre avances y garantías para quienes denuncien. El Gobierno de Oaxaca tiene ahora la responsabilidad de convertir el discurso en hechos verificables que alivien la presión sobre las familias del Istmo.
Fuente: Gobierno de Oaxaca.
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