Rescatamos tradiciones, gastronomía y cultura: Benítez
Por primera vez, una delegación de Santa Cruz Xoxocotlán se presentó en la Guelaguetza, un hecho que el presidente municipal, Benítez, describió como parte de una estrategia para “rescatar tradiciones, gastronomía y cultura”. La participación de artesanos, cocineras y bailarines locales fue documentada por El Imparcial de Oaxaca y abre una nueva etapa de visibilidad para ese municipio cercano a la capital oaxaqueña.
La Guelaguetza, Feria de los Lunes del Cerro, es uno de los escenarios culturales más importantes de Oaxaca: reúne música, danza y expresiones culinarias de las ocho regiones del estado y atrae a miles de asistentes nacionales y extranjeros. La inclusión de Santa Cruz Xoxocotlán por primera vez representa tanto reconocimiento cultural como una oportunidad económica para los creadores y productores locales.
La delegación estuvo integrada por artesanos, cocineras tradicionales y grupos de danza regional. En el programa se ofrecieron muestras de platillos emblemáticos preparados por cocineras de la comunidad, presentaciones de bailes y exhibiciones de bordados y alfarería. Según El Imparcial de Oaxaca, la presencia tuvo buena recepción entre el público y generó interés en turistas y residentes por conocer la oferta cultural del municipio.
“Rescatamos tradiciones, gastronomía y cultura”, dijo Benítez, y explicó que la intención no es sólo mostrar costumbres sino generar políticas públicas que permitan su continuidad: talleres comunitarios, apoyo a cocineras tradicionales, ferias locales y promoción turística responsable. El gobierno municipal, según el reporte, ha comenzado a impulsar acciones dirigidas a fortalecer cadenas de valor que beneficien directamente a las familias productoras.
Acciones reportadas por la autoridad municipal y recogidas por El Imparcial de Oaxaca incluyen:
- Talleres de transmisión intergeneracional de bailes y técnicas artesanales.
- Apoyo a cocineras tradicionales para preparación en eventos y formación básica en manejo higiénico de alimentos.
- Ferias locales y espacios de venta para artesanos con costos reducidos.
- Gestiones para acceder a programas estatales y federales de cultura y turismo.
Los beneficios inmediatos son tangibles: mayor visibilidad para productos locales y una inyección de ingresos por ventas durante el festival. Pero también hay efectos sociales: fortalecer la identidad comunitaria y ofrecer a las nuevas generaciones motivos para aprender oficios y recetas que, de otro modo, podrían perderse.
| Avances | Retos |
|---|---|
| Presencia inédita en la Guelaguetza y visibilidad regional. | Financiamiento sostenido para programas culturales y ferias. |
| Organización de talleres y apoyo a cocineras y artesanos. | Riesgo de folklorización y pérdida de contexto cultural al mercantilizar tradiciones. |
| Generación de ingresos directos para familias productoras. | Migración de jóvenes y dificultad para asegurar relevo generacional. |
Especialistas en políticas culturales señalan que la participación en festivales es un primer paso, pero que para garantizar la pervivencia de prácticas culturales se requiere un enfoque integral: apoyo técnico para la comercialización, formación en gestión cultural, infraestructura para talleres y mercados, y programas educativos que incorporen saberes locales en las escuelas.
En Santa Cruz Xoxocotlán, tanto autoridades como participantes coinciden en que la estrategia debe ser comunitaria. Cocineras y artesanas ven en la Guelaguetza una ventana para mostrar su trabajo; la municipalidad la ve como plataforma para activar proyectos más amplios. El balance, reporta El Imparcial de Oaxaca, es de optimismo prudente: hay logros visibles, pero también retos que exigirán coordinación entre gobierno, sociedad civil y la propia comunidad.
Para que la experiencia vaya más allá de un solo evento será clave mantener la inversión cultural, fortalecer la formación de jóvenes y crear mecanismos que transformen la atención momentánea en oportunidades sostenibles. La invitación, en palabras del presidente Benítez, es a que la ciudadanía se involucre: participar en talleres, comprar a las y los productores locales y exigir políticas públicas que permitan que las tradiciones no sean solo recuerdo, sino una fuente viva de identidad y bienestar.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca
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