Buscan oficializar la lengua de señas mexicana en Oaxaca para impulsar inclusión

San Raymundo Jalpan, Oax., 19 de febrero de 2026.- Con el propósito de reconocer la Lengua de Señas Mexicana (LSM) como lengua oficial en la entidad, legisladores locales presentaron una Iniciativa con Proyecto de Decreto ante el Congreso del Estado de Oaxaca. La propuesta, según el texto entregado en la sede parlamentaria, también plantea medidas para garantizar intérpretes y servicios públicos accesibles.

La LSM no es solo un conjunto de gestos, explica la iniciativa citada por el Congreso del Estado de Oaxaca: es una forma de comunicación que abre puertas a la educación, la salud y la justicia para miles de oaxaqueñas y oaxaqueños sordos o con discapacidad auditiva. En palabras de activistas consultados, reconocerla oficialmente sería «poner en el centro a quienes hoy quedan a la intemperie de la información».

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Oaxaca ha señalado previamente la necesidad de eliminar barreras de acceso en instituciones públicas. Esa recomendación reaparece en el debate: el reconocimiento formal de la LSM implicaría, de aprobarse, obligaciones concretas para las dependencias estatales, como la capacitación de personal, traducción de documentos y la presencia de intérpretes en trámites y audiencias.

¿Qué propone la iniciativa? Según el proyecto presentado, se busca adicionar un apartado en la legislación estatal que consagre a la LSM como lengua oficial, con reconocimiento de sus usuarios como comunidad lingüística. Entre las medidas previstas están la incorporación de la interpretación en servicios esenciales, programas de formación docente en LSM y campañas de difusión para promover la convivencia y el respeto.

El impacto sería tangible en la vida cotidiana. En educación, por ejemplo, la presencia de docentes y apoyos en LSM puede reducir la deserción escolar y mejorar el aprendizaje; en salud, facilita el consentimiento informado y la comprensión de tratamientos; en la administración pública, garantiza que trámites y recursos de protección sean realmente accesibles. Es, en palabras sencillas, como abrir una ventana en una casa en la que antes solo se comunicaban por ecos.

Pese a los beneficios, los impulsores reconocen retos. La falta de intérpretes certificados, límites presupuestales y la necesidad de coordinación entre municipios y el gobierno estatal aparecen como obstáculos reales. La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Oaxaca advierte que sin asignación presupuestal y programas sostenidos el reconocimiento quedaría en un enunciado simbólico y no en cambios concretos.

En el Congreso del Estado de Oaxaca, la Iniciativa con Proyecto de Decreto será turnada a comisiones para su análisis. Expertos y organizaciones de personas sordas esperan ser convocados a foros públicos; desde la sociedad civil llaman a que esos espacios sean inclusivos y verdaderamente representativos.

Como medio local mantendremos seguimiento del proceso. La discusión no es solo técnica: habla de cuál sociedad queremos construir. Para que la LSM deje de ser una barrera, se necesitan decisiones legislativas, presupuesto y voluntad política. Y, sobre todo, escuchar a quienes desde la primera fila piden ser comprendidos y participar plenamente.

Fuentes: Congreso del Estado de Oaxaca; Comisión de Derechos Humanos del Estado de Oaxaca; representantes de organizaciones civiles de personas sordas.

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