Viaducto anunciado, pero sin plazos para reabrir la Mitla–Tehuantepec
Gobierno plantea construir un viaducto tras el colapso de un túnel; comunidad pide fechas claras antes de la temporada de lluvias y la Guelaguetza.
Oaxaca. — El anuncio gubernamental de un viaducto para restablecer la carretera Mitla–Tehuantepec no tranquiliza a las comunidades: no hay un calendario concreto para la reapertura ni medidas provisionales que alivien el impacto social y económico, según informó El Imparcial de Oaxaca.
Desde el derrumbe del túnel que dejó incomunicada la vía, transportistas, comerciantes y familias han visto cómo un trayecto que antes duraba horas se multiplica en tiempo y costo. “Lo que antes era ir a la ciudad por trabajo ahora es una jornada entera”, relatan vecinos de la zona, que además temen que la llegada de las lluvias y la próxima Guelaguetza agraven los riesgos y los desabastos.
Las autoridades han dicho que el viaducto es la solución estructural, pero hasta ahora no han detallado plazos, montos finales ni el plan de desvíos mientras se ejecuta la obra. Esa falta de claridad genera preguntas concretas: ¿habrá pasos temporales para ambulancias y tractoristas? ¿Quién asumirá los sobrecostos al transporte de mercancías? ¿Qué medidas de protección se implementarán contra nuevas caídas o deslaves en temporada de lluvias?
El tiempo apremia: la Guelaguetza, principal fiesta cultural y motor económico regional, atrae a miles de visitantes cuya movilidad depende de vías seguras. Además, productores locales alertan que la falta de acceso puede echar a perder cosechas y elevar los precios de alimentos básicos.
Desde un enfoque práctico, expertos y ciudadanía piden tres acciones inmediatas: que se publique un cronograma de obras con metas verificables; que se habiliten rutas alternas y puntos de control para emergencias; y que se establezca una mesa de seguimiento público con representación ciudadana. Transparencia y participación —más que anuncios aislados— son necesarias para que la solución no quede solo en promesas.
El caso de la Mitla–Tehuantepec es un ejemplo de cómo una infraestructura dañada afecta la vida diaria: la carretera no es solo asfalto, es el hilo que conecta médicos, mercados, escuelas y festividades. El reto ahora es convertir el anuncio en trabajo concreto y visible antes de que la próxima temporada de lluvias y la Guelaguetza pongan a prueba otra vez la resistencia de la región.
Fuentes: El Imparcial de Oaxaca; testimonios de vecinos y transportistas de la región.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
