Primero revocación, luego nueva constitución: el debate sobre el futuro de oaxaca

Los trabajos para una nueva Constitución en Oaxaca, que comenzaron con foros y consultas a todos los sectores de la sociedad este 2024, buscan sentar las bases para un futuro más justo y equitativo en nuestro estado. Es un momento histórico, un lienzo en blanco para repensar la casa de todos los oaxaqueños. Sin embargo, en medio de esta efervescencia por el futuro, resuena una voz insistente del pasado, un eco que pregunta si la rendición de cuentas no debería haber sido el primer capítulo: «Primero revocación, luego nueva Constitución.»

La frase, que ha circulado en el debate público y político, no es una mera consigna, sino que encapsula una profunda reflexión sobre la secuencia de las transformaciones democráticas. Para muchos, se trata de una cuestión de orden y prioridades: ¿es posible construir un nuevo pacto social si no se ha evaluado a fondo la gestión de quienes nos gobiernan bajo el pacto actual?

La revocación de mandato: una herramienta para la ciudadanía

Para entender el peso de esta afirmación, es crucial recordar qué significa la revocación de mandato. En términos sencillos, es un mecanismo que permite a los ciudadanos evaluar y, llegado el caso, decidir la permanencia de un funcionario público electo antes de que termine su periodo. Es como un examen a mitad de curso que la ciudadanía tiene el poder de aplicar a sus gobernantes. En un estado como Oaxaca, con una rica historia de participación social y exigencia de derechos, la idea de la revocación ha resonado como una vía para fortalecer la democracia directa y la rendición de cuentas.

Muchos sectores han argumentado que, antes de redefinir las reglas fundamentales de convivencia en una nueva Constitución, era vital purgar el sistema de posibles ineficiencias o malos manejos mediante una evaluación ciudadana de los gobernantes actuales o pasados. La premisa es clara: una casa no se construye sobre cimientos inestables. Primero, aseguremos la integridad de quienes la habitan y administran, luego, diseñemos un nuevo hogar.

Los trabajos constitucionales en marcha: un esfuerzo colectivo

Mientras tanto, el proceso para la nueva Constitución no se detiene. Desde principios de año, Oaxaca ha sido escenario de un diálogo sin precedentes. Foros abiertos, consultas comunitarias, encuentros con expertos, pueblos indígenas, jóvenes, mujeres, campesinos y empresarios. La meta es clara: dotar a Oaxaca de un marco jurídico moderno, que refleje la diversidad de su gente, que garantice derechos sociales y económicos, que proteja el medio ambiente y que ponga fin a viejos vicios.

Los impulsores de este proceso argumentan que la Constitución no solo es un documento, sino un proyecto de vida. Señalan que, si bien la rendición de cuentas es fundamental, la necesidad de actualizar el marco normativo es urgente. Oaxaca ha cambiado, las demandas sociales han evolucionado y el contexto global exige una carta magna que esté a la altura de los desafíos del siglo XXI. Para ellos, esperar por procesos de revocación podría retrasar una transformación necesaria y profunda.

El punto de encuentro: participación y transparencia

El dilema planteado por el titular «Primero revocación, luego nueva Constitución» no busca paralizar el avance, sino enriquecerlo con una perspectiva crítica sobre la secuencia de las reformas. ¿Podrían ambos procesos ser complementarios? Una nueva Constitución podría, de hecho, fortalecer los mecanismos de participación ciudadana y de rendición de cuentas, haciendo que futuros procesos de revocación, o cualquier otro ejercicio democrático, sean más efectivos y transparentes.

Lo cierto es que la ciudadanía oaxaqueña tiene un rol protagónico en ambos frentes. Es su voz la que debe guiar la discusión sobre qué tipo de estado queremos construir. ¿Priorizamos la evaluación constante de nuestros líderes? ¿O nos lanzamos a la tarea de redefinir el andamiaje legal, confiando en que este, por sí mismo, generará mejores prácticas? La respuesta no es sencilla, pero el debate es necesario.

En este momento crucial, donde se cimientan las bases del Oaxaca del mañana, es fundamental que la participación ciudadana no solo se dé en los foros constitucionales, sino que también se extienda a la exigencia de transparencia y responsabilidad de cada funcionario. Solo así, con una ciudadanía activa y crítica, podremos asegurar que cualquier transformación, ya sea una revocación o una nueva Constitución, se traduzca verdaderamente en bienestar y justicia para todos.