Personas privadas de su libertad muestran talento y creatividad en la Noche de Rábanos 2025
Oaxaca de Juárez, Oax. 23 de diciembre de 2025. Con las piezas “Chapuliniando” y “Sueños, Tierra y Libertad”, integrantes de los centros penitenciarios Varonil de Tanivet y Villa de Etla participaron en la edición número 128 de la tradicional Noche de Rábanos, una vitrina que cada año reúne artesanos, talladores y colectivos culturales en el zócalo de la ciudad.
La Noche de Rábanos, organizada por la Secretaría de Cultura de Oaxaca y el Ayuntamiento capitalino, es una mezcla de mercado popular, concurso y feria visual donde se exhiben obras talladas en rábanos frescos. En 2025, además de los habituales participantes, dos propuestas procedentes de centros penitenciarios llamaron la atención por su contenido social y técnico.
| Pieza | Centro penitenciario | Temática |
|---|---|---|
| Chapuliniando | Centro Penitenciario Varonil de Tanivet | Tradición culinaria y memoria comunitaria |
| Sueños, Tierra y Libertad | Centro Penitenciario de Villa de Etla | Recuperación, esperanza y vínculo con la tierra |
“Trabajar con las manos nos devuelve el tiempo y la dignidad”, dijo a este periódico uno de los participantes, quien pidió mantener su nombre en reserva. Su voz resumió por qué, más allá del relieve y el detalle, estas piezas son también ejercicio de reinserción: ofrecen habilidades técnicas, disciplina y una oportunidad de diálogo con la sociedad.
Los talleres que impulsaron estas piezas formaron parte de los programas de actividades culturales y de reinserción que, según la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca y responsables de los centros, buscan disminuir el aislamiento y dotar de herramientas laborales a las personas privadas de su libertad. En declaraciones institucionales, las autoridades señalaron que—si bien estas acciones no sustituyen políticas amplias de reinserción—contribuyen a procesos de resocialización.
Pero los impulsores y los mismos participantes reconocen límites: recursos insuficientes, falta de continuidad en los talleres y estigmas sociales que dificultan la salida laboral tras la liberación. “Es un impulso real, pero debe traducirse en empleo y en apoyo sostenido”, comentó la directora de un programa cultural penitenciario, según información proporcionada por el Centro Penitenciario Varonil de Tanivet.
La Noche de Rábanos ofreció además un espacio de visibilidad: las obras fueron observadas por familias, visitantes y autoridades municipales. Esa mirada, sostienen especialistas consultados por este diario, tiene dos efectos prácticos: humaniza a quienes están dentro del sistema penal y abre una ventana para que la sociedad identifique posibilidades de colaboración —por ejemplo, en mercados locales, ferias y redes de economía social— que favorezcan la reinserción.
Desde la perspectiva cultural, la inclusión de piezas penitenciarias también plantea preguntas sobre la relación entre arte, trabajo y condiciones de encierro. Organizaciones de derechos humanos y colectivos culturales han pedido que procesos como este se lleven con garantías: materiales adecuados, formación profesional y medidas que eviten explotación o usos simbólicos sin beneficios reales para los autores. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Oaxaca ha destacado en comunicados previos la necesidad de vigilar que los programas penitenciarios respeten estas condiciones.
Para quienes participaron, la Noche de Rábanos fue una doble celebración: la posibilidad de mostrar una obra y la oportunidad de ser escuchados. “Cuando la gente se acerca y pregunta cómo lo hicimos, no sólo ven un rábanito tallado; ven tiempo invertido y ganas de cambiar”, dijo otra participante del taller de Villa de Etla.
Lo sucedido el 23 de diciembre exige, en conclusión, una mirada constructiva: reconocer el avance que representan espacios culturales dentro del sistema penitenciario sin caer en un triunfalismo que oculte carencias. Las piezas expuestas en la edición 128 dejaron claro que la creatividad no se elimina con rejas, pero para que esa creatividad se traduzca en verdaderas oportunidades se requieren políticas públicas sostenidas, recursos y la participación activa de la sociedad.
Qué sigue:
- Que las autoridades locales y estatales mantengan y amplíen los talleres con capacitación certificada.
- Que se establezcan canales para que productos y artesanías generados en centros penitenciarios tengan acceso a mercados formales con condiciones justas.
- Que organizaciones civiles y ciudadanía acompañen procesos de reinserción sin estigmas, como sugieren informes de la Secretaría de Cultura de Oaxaca y observaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Oaxaca.
La Noche de Rábanos cerró la noche con miles de miradas sobre piezas que, más que rábanos tallados, fueron testimonios de cambio. Para las personas privadas de su libertad que participaron, esa visibilidad puede ser el primer paso para que sus manos —y sus historias— encuentren un lugar fuera de las rejas.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Agencia Oaxaca MX
