Periodismo, entre la dignidad y el filo de la navaja

Apuntes sobre el perfil, la ética, los riesgos y la resistencia de quienes ejercen el oficio en México, a partir de la encuesta nacional del estudio Worlds of Journalism. — En México, ser periodista no es una profesión: es una trinchera. Lo confirma la encuesta nacional aplicada a 486 periodistas mexicanos como parte del estudio “Worlds of Journalism”, que dibuja un panorama tanto desolador como esperanzador.

En el corazón de la sociedad mexicana, los periodistas se encuentran en una encrucijada compleja. Su labor, esencial para la democracia y el derecho a la información, se realiza a menudo bajo la sombra de la amenaza constante. No es una exageración decir que cada reportaje, cada entrevista, cada revelación, puede llevar consigo un riesgo tangible. Este es el filo de la navaja que define su día a día.

La investigación del estudio Worlds of Journalism no solo pone números a esta realidad, sino que profundiza en las percepciones y vivencias de quienes están al frente. Los datos señalan una profesión marcada por la precariedad económica, la falta de seguridad y una presión constante que se extiende desde actores políticos hasta grupos delictivos. Para muchos, las condiciones laborales son inestables, los salarios insuficientes y el acceso a beneficios básicos como la seguridad social es un lujo. Esta vulnerabilidad económica, lamentablemente, puede ser una puerta de entrada a presiones externas que buscan minar la independencia editorial, comprometiendo así la dignidad del oficio.

Pero en medio de esta adversidad, emerge una resistencia notable. La dignidad del periodismo se manifiesta en aquellos que, a pesar de los peligros, se aferran a los principios éticos que rigen su labor. Hablamos de la búsqueda incansable de la verdad, la verificación de los hechos y la valentía para nombrar las cosas por su nombre. La ética, en este contexto, no es una mera teoría; es una armadura que les permite navegar un mar de desinformación y corrupción. El compromiso con la sociedad es su principal motor, entendiendo que informar es un acto de servicio público, crucial para la toma de decisiones ciudadanas y la fiscalización del poder.

El perfil del periodista mexicano es tan diverso como el país mismo. Encontramos desde veteranos con décadas de experiencia hasta jóvenes idealistas, reporteros de grandes cadenas y corresponsales en municipios remotos. Muchos de ellos no provienen de escuelas de periodismo, sino que se han formado en la práctica, en el día a día de las redacciones o en la calle. Esta diversidad, si bien enriquece el panorama, también pone de manifiesto la falta de estructuras profesionales que garanticen un estándar de seguridad y capacitación para todos. La resiliencia de estos profesionales es una constante. A menudo, se organizan en colectivos, redes de apoyo mutuo, o buscan la protección de organismos internacionales, tejiendo una red de solidaridad que les permite seguir operando.

Sin embargo, la carga de la seguridad no debería recaer únicamente sobre los hombros de los periodistas. El estudio Worlds of Journalism subraya, entre líneas, la necesidad urgente de fortalecer las instituciones encargadas de garantizar la libertad de expresión y la seguridad de los comunicadores. Esto implica combatir la impunidad en los crímenes contra periodistas, mejorar los mecanismos de protección existentes y fomentar un ambiente donde el periodismo crítico no sea sinónimo de sentencia de muerte. Es un llamado a la acción no solo para el gobierno, sino para toda la sociedad, que debe reconocer el valor incalculable de una prensa libre e independiente.

El periodismo en México es, sin duda, un campo de batalla. Pero es también un faro de esperanza. Cada nota publicada, cada denuncia hecha pública, cada historia contada, es un acto de fe en la posibilidad de un México más justo y transparente. La lucha entre la dignidad y el filo de la navaja continúa, pero la resistencia de quienes ejercen este noble oficio es un testimonio poderoso de que la verdad, a pesar de todo, siempre encuentra su camino.