Partido del Trabajo acusa campaña de desgaste y señala a Jesús Ramírez
Dirigencia del PT advierte riesgo de fractura; recuerdan disputas en Veracruz y esperan definiciones sobre San Lázaro
La dirigencia nacional del Partido del Trabajo (PT) denunció esta mañana una campaña coordinada para desprestigiar al partido y responsabilizó, de manera específica, a Jesús Ramírez, jefe de asesores de Claudia Sheinbaum. En un comunicado interno y en declaraciones a este periódico, los líderes petistas calificaron las acciones como un intento por minar la unidad del bloque legislativo y la presencia del PT en el proyecto político vigente.
“Es una campaña destinada a fracturar nuestra unidad y a presionar para reorganizar espacios políticos”, dijeron miembros de la dirección nacional del PT, según fuentes internas del propio partido. En su relato citan episodios previos que consideran una advertencia: el recuerdo de Veracruz, donde disputas internas terminaron por costar posiciones y confianza entre aliados.
El PT afirma que las tácticas observadas incluyen filtraciones y señalamientos públicos que buscan forzar renuncias o ceses de funcionarios y representantes. Para la dirigencia, esos movimientos no son aislados: ocurren en un momento en el que en San Lázaro se discuten acuerdos y repartos de comisión, por lo que el daño político podría traducirse en pérdida de capacidad para impulsar iniciativas sociales que el PT defiende.
Desde la oficina de la dirigencia petista se exige una explicación pública de Jesús Ramírez y del equipo de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. “Queremos garantías de que no habrá represalias y que se aclararán las responsabilidades”, señalaron. Hasta el cierre de esta nota no hubo una respuesta pública de la oficina de Jesús Ramírez ni de la coordinación de la campaña de la jefa de Gobierno.
Analistas consultados por este periódico consideran que la disputa es tanto política como táctica. Si se trata de presionar para redistribuir espacios en la Cámara de Diputados, el resultado en San Lázaro marcará si la tensión queda en un aviso o si se convierte en una fractura abierta que afecte la coalición. Para ciudadanía, explican, los efectos podrían sentirse en la velocidad y prioridad de proyectos de salud, educación y programas sociales impulsados por las fuerzas de izquierda.
En el PT hay un llamado a mantener la calma institucional y a favor del diálogo. La dirigencia propone mesas de aclaración y acuerdos que impidan que disputas internas se traduzcan en retrocesos para políticas públicas. “No buscamos confrontación inútil; sí exigimos claridad y respeto por acuerdos”, afirmó un dirigente consultado en la fuente.
La disputa llega en un momento clave: con la expectativa puesta en el resultado de negociaciones en San Lázaro y la cercanía de definiciones sobre candidaturas y cargos. Si las partes optan por la vía del diálogo, se minimizará el daño; si continúan las filtraciones y señalamientos, advierten, la unidad del bloque podría verse seriamente dañada.
Este periódico seguirá atento a la respuesta de la oficina de Jesús Ramírez y a los comunicados oficiales del Partido del Trabajo.
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