Oaxaca mostrará su riqueza comunitaria en el Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos 2025

Oaxaca de Juárez, Oax. 10 de noviembre de 2025.- Oaxaca se prepara para una cita importante. Participará en la séptima edición del Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos (TNPM), un evento que reúne lo mejor de la cultura, tradiciones y encanto de México. Seis de sus Pueblos Mágicos serán los embajadores de su gente: Capulálpam de Méndez, Huautla de Jiménez, Mazunte, San Pablo Villa de Mitla, San Pedro y San Pablo Teposcolula y Santa Catarina Juquila estarán presentes en este encuentro.

Este tianguis no es solo una vitrina turística; es un escenario donde cada pueblo puede mostrar su alma. Para Oaxaca, la participación va más allá de exhibir sus paisajes o artesanías. Es una oportunidad para poner de manifiesto su riqueza comunitaria, ese entramado social que define su identidad y su forma de vida. La riqueza comunitaria oaxaqueña se nutre de una profunda herencia ancestral, donde el trabajo colectivo, la toma de decisiones consensuada y el respeto por la naturaleza y las tradiciones son pilares fundamentales.

Imagine, por ejemplo, el tequio, esa forma ancestral de trabajo comunitario donde las manos de todos se unen para construir una escuela, limpiar un camino o mantener un bien común. O la gozona, una ayuda mutua que se presta en momentos clave de la vida, como bodas o funerales. Estas prácticas, lejos de ser reliquias del pasado, están vivas y respiran en cada uno de los Pueblos Mágicos de Oaxaca, tejiendo un sentido de pertenencia y solidaridad que es palpable para quien los visita. Es esta esencia lo que el estado llevará al Tianguis Nacional, buscando no solo atraer visitantes, sino compartir una forma de entender el mundo.

Los seis Pueblos Mágicos que representarán a Oaxaca encarnan esta diversidad y fuerza comunitaria. En Capulálpam de Méndez, por ejemplo, la conservación de sus bosques y ríos es una labor colectiva que ha llevado a este pueblo zapoteco a ser reconocido por su ecoturismo comunitario. Sus habitantes gestionan sus recursos naturales con una visión de futuro, beneficiando a todos.

Huautla de Jiménez, en la Sierra Mazateca, es un crisol de saberes ancestrales. Aquí, la medicina tradicional y la preservación de la lengua mazateca son esfuerzos compartidos que mantienen viva una cultura milenaria, ofreciendo una experiencia auténtica y profunda a quienes se acercan con respeto.

La costa oaxaqueña se hace presente con Mazunte, pionero en turismo sostenible. Sus habitantes han transformado un pasado de explotación de tortugas en un presente de conservación y desarrollo comunitario, impulsando la producción de cosméticos naturales y un turismo respetuoso con el medio ambiente, donde las ganancias se quedan en la comunidad.

En los Valles Centrales, San Pablo Villa de Mitla no solo asombra con su arquitectura zapoteca única, sino que sus comunidades mantienen viva la tradición del mezcal artesanal y los textiles, donde cada pieza cuenta una historia y cada proceso involucra a familias enteras, transmitiendo el conocimiento de generación en generación.

San Pedro y San Pablo Teposcolula, en la Mixteca Alta, es un testimonio de la historia virreinal y la resistencia indígena. La conservación de su imponente ex convento dominico y su rica historia se apoya en el orgullo de su gente y en la organización comunitaria para mantener su patrimonio vivo.

Finalmente, Santa Catarina Juquila es un faro de fe y devoción. Este santuario mariano atrae a miles de peregrinos anualmente, y la comunidad entera se organiza para acogerlos, ofreciendo servicios y manteniendo las tradiciones religiosas que son el eje de su vida social y económica.

La participación en el Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos 2025 es una oportunidad inmejorable para que estas localidades no solo aumenten su flujo turístico, sino que también fortalezcan su economía local y reafirmen su identidad. Al mostrar su riqueza comunitaria, Oaxaca busca inspirar a otros y, sobre todo, empoderar a sus propias comunidades, demostrando que el desarrollo puede ir de la mano con la preservación cultural y el bienestar social.

Este evento es un puente entre las tradiciones ancestrales de Oaxaca y el mundo moderno. Es una invitación a conocer una parte de México donde la gente sigue siendo el centro de todo, donde las decisiones se toman en colectivo y donde la cultura se vive cada día. Oaxaca no solo mostrará sus paisajes, sino el corazón de su gente, un corazón generoso, trabajador y profundamente arraigado en su herencia, dispuesto a compartir con el mundo su valiosa riqueza comunitaria.