Oaxaca, 2025, perdido; estancamiento económico

La sensación en las calles es la misma que en 2019: el ritmo económico no alcanza para crecer. En 2025, Oaxaca enfrenta un estancamiento que se manifiesta en la caída de inversiones, la lenta creación de empleos formales y una recuperación desigual en sectores clave como turismo, agricultura y producción artesanal. Así lo muestran registros y análisis recientes de instituciones como el INEGI, el Banco de México y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Según datos oficiales consultados, el crecimiento del producto estatal se ha mantenido por debajo del promedio nacional en los últimos años. La generación de empleos formales no ha mostrado repunte sostenido, mientras que la informalidad laboral sigue siendo una salida para buena parte de la población. Para muchas familias eso se traduce en ingresos inestables, falta de acceso a seguridad social y menor capacidad de ahorro.

La economía oaxaqueña descansa en actividades con alta estacionalidad y baja agregación de valor: turismo local y nacional, agricultura de pequeña escala, artesanías y producción de mezcal. Cuando una mala temporada golpea al turismo o cuando los canales de comercialización se rompen, el golpe se siente de inmediato. El Banco de México y el INEGI han reportado que la recuperación pospandemia fue incompleta y que los choques internacionales —inflación, tasas de interés y menores inversiones— obstaculizan la llegada de capital a entidades como Oaxaca.

Esta realidad tiene rostro: dueños de pequeños comercios que prefieren no contratar y mantener trabajadores en condiciones de informalidad; jornaleros agrícolas que alternan meses de trabajo con temporadas de desempleo; jóvenes con formación que migran por falta de oportunidades. Organizaciones sociales y la propia Secretaría del Trabajo han señalado la necesidad de fortalecer la formalización y mejorar la capacitación, pero los resultados son lentamente tangibles.

La política pública ha intentado dar respuesta: programas de impulso al campo, apoyos al emprendimiento y promoción turística. Sin embargo, especialistas consultados por este periódico apuntan a dos limitantes claras. La primera es la insuficiencia de inversión pública en infraestructura básica —carreteras, servicios — que conecte productores con mercados. La segunda es la ausencia de una estrategia integral para transformar cadenas productivas locales y agregar valor a productos como el mezcal, las textiles y la artesanía.

Desde una perspectiva social, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y otras fuentes han subrayado que las carencias en acceso a salud, educación y servicios básicos agravan la vulnerabilidad económica. Las remesas ayudan en muchos hogares, pero no sustituyen políticas públicas que generen empleos dignos y permanentes.

¿Qué acciones se necesitan para salir del estancamiento? Expertos y líderes comunitarios proponen medidas concretas: impulsar la formalización mediante incentivos fiscales y reducción de trámites para pequeñas empresas; priorizar inversión en infraestructura rural y logística; apoyar la asociatividad de productores para mejorar precio y acceso a mercados; y consolidar programas de formación técnica vinculados con la demanda local. Todo esto con una visión de largo plazo que busque justicia social y sostenibilidad ambiental.

La sociedad civil tiene también un papel activo. Organizaciones locales, cooperativas y universidades pueden colaborar en incubación de negocios, certificación de productos y esquemas de comercialización colectiva. La participación ciudadana, la transparencia en el uso de recursos y la evaluación pública de programas son condiciones necesarias para que las políticas funcionen y lleguen a quienes más lo necesitan.

Oaxaca no es una entidad condenada al estancamiento; tiene ventajas comparativas y capital cultural. Pero convertir esas ventajas en desarrollo requiere políticas coherentes y financiación pública y privada sostenida. Los datos del INEGI, los informes del Banco de México y las observaciones de la Secretaría del Trabajo dejan claro que 2025 no puede ser otro año de oportunidades perdidas. Para que el estado avance, se requiere una apuesta decidida por empleos formales, cadenas productivas con valor agregado y la participación activa de la sociedad.

Fuentes: INEGI, Banco de México, Secretaría del Trabajo y Previsión Social, CONEVAL y organizaciones sociales locales.

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