Músicos del zócalo de Oaxaca exponen precariedad y exigen políticas culturales

En el corazón de la ciudad, artistas sacaron cuentas, pancartas y sus instrumentos para visibilizar lo que llaman salarios de hambre y la falta de apoyo institucional.

Decenas de músicos llegaron al Zócalo de Oaxaca para convertir el espacio público en un reclamo: mostrar recibos, contratos informales y carteles que, según relató El Imparcial de Oaxaca, evidencian ingresos insuficientes y abandono por parte de autoridades municipales y estatales. La protesta reunió a intérpretes de marimba, cuerdas y bandas comunitarias que trabajan en mercados, fiestas patronales y zonas turísticas.

“Nos reconocen en discursos, pero no en prestaciones ni en ingresos estables”, dijeron varios de los participantes a medios locales, según el reporte. Denunciaron que los pagos son irregulares, las jornadas prolongadas y la ausencia de seguridad social, lo que deja a familias enteras en situación vulnerable cuando hay enfermedad o vejez.

La movilización puso en el centro una tensión recurrente: el reconocimiento simbólico de la cultura oaxaqueña frente a la falta de soluciones estructurales que garanticen salarios dignos, contratos formales y acceso a programas de apoyo. Para muchos músicos, la valorización turística y cultural no se traduce en políticas públicas que protejan su trabajo.

En conversación con organizaciones culturales, propuestaes surgieron de inmediato: elaborar un padrón de músicos para acceder a apoyos, establecer tarifas mínimas para presentaciones en espacios públicos y privados, promover esquemas de seguridad social y convocar mesas de diálogo entre gremios y autoridades. Estas iniciativas, indican expertos consultados por El Imparcial de Oaxaca, requieren coordinación entre municipios, el gobierno estatal y la Secretaría de Cultura para tener impacto real.

Hasta el cierre de esta nota no se confirmó una respuesta formal de las autoridades locales. La protesta, sin embargo, dejó claro que la solución implica más que reconocimiento: exige presupuesto, regulación y políticas culturales con enfoque social que permitan a los músicos vivir con dignidad.

La acción en el Zócalo es una invitación al diálogo: aceptar la música como patrimonio implica también asegurar condiciones laborales mínimas para quienes la mantienen viva. Las propuestas están sobre la mesa; falta voluntad y seguimiento para que no vuelvan a sonar como promesas.

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