Morena llega a 11 millones de afiliados; desafío para la estructura seccional

Alcalde superó su meta de militantes, pero menos de la mitad de los comités seccionales están completos, según LPO.

Morena informó que alcanzó los 11 millones de afiliados en su padrón, un dato que el partido y sus dirigentes celebran como un logro organizativo. Sin embargo, detrás de esa cifra hay una realidad más compleja: de acuerdo con reportes de LPO, la fuerza política no logró integrar más de la mitad de los comités seccionales, la célula territorial que permite al partido estar presente en colonias y municipios.

La coordinadora del proceso de afiliación, Luisa María Alcalde, superó la meta inicial que se había fijado, aun cuando enfrentó la ausencia y los escándalos vinculados a Andy López Beltrán. Esos tropiezos, junto con problemas logísticos y la dispersión geográfica del país, explican en parte por qué el número de afiliados no se tradujo automáticamente en una red territorial consolidada.

¿Por qué importa que no haya comités seccionales suficientes? Los comités son el primer contacto del partido con las comunidades: registran necesidades locales, movilizan en elecciones, organizan eventos y ofrecen canales de atención a la ciudadanía. Tener millones de afiliados en una base de datos no garantiza presencia real en las calles, las plazas o las casillas si no hay estructura local operativa.

Desde una perspectiva práctica, la brecha entre cifra y estructura tiene efectos directos: riesgo de descoordinación en elecciones locales e internas, dificultades para vigilancia y contrapesos frente a irregularidades, y pérdida de oportunidades para convertir simpatía en acción colectiva que mejore servicios públicos y políticas locales.

Los retos que enfrenta Morena son claros y, en parte, solucionables: fortalecer la verificación territorial de afiliados, capacitar a comités que sí existen, transparentar los criterios de alta en el padrón y atender con rapidez los vacíos dejados por figuras polémicas. Además, como apunta LPO, la dirigencia deberá demostrar capacidad para convertir el número en organización efectiva sin caer en clientelismos o prácticas opacas.

En el terreno ciudadano, la conclusión es igualmente sencilla. Si eres afiliado y no has visto activación local o no te han contactado para participar, ese vacío es una oportunidad para exigir rendición de cuentas y pedir espacios de decisión. La afiliación no es un sticker; es la base para incidir en políticas públicas que impactan en salud, educación, vivienda y empleo.

Morena tiene ahora una tarea doble: consolidar el avance cuantitativo que representa el padrón y construir, con transparencia y método, la red territorial que permita traducir esa fuerza en mejoras concretas para la gente. El tiempo para hacerlo será, en buena medida, el que marquen las próximas contiendas y la capacidad del partido para escuchar a sus afiliados y a la sociedad.

Fuente: LPO y comunicados oficiales de Morena.

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