Olise redefine su rol: prefiere ‘creativo’ antes que ‘artista’

Por Diego Ramírez, Ciudad de México.

En el marco del estreno de Francia en el Mundial contra Senegal —donde Kylian Mbappé empató récords y acaparó titulares según el informe de la FIFA— fue Michael Olise quien se ganó elogios por un aspecto distinto: la manera en que describe su propio juego. Olise rechazó la etiqueta de “artista” y dijo preferir definirse como “creativo”, según declaraciones recogidas por L’Équipe.

La diferencia no es sólo semántica. Llamar a alguien artista suele evocar algo individual, espectacular y casi fuera del sistema; definirse creativo pone el acento en la solución de problemas dentro de un equipo, en la capacidad para generar ventajas repetibles y prácticas. Esa postura tiene impacto inmediato: cambia cómo lo perciben entrenadores, rivales y las políticas de formación juvenil que buscan talentos útiles para el colectivo.

Desde una mirada técnica accesible, Olise ha mostrado movilidad, visión y una predisposición a combinar con sus compañeros más que a lucirse en jugadas aisladas. Esa actitud convence a quien piensa el fútbol como construcción colectiva, y explica por qué la prensa, incluida L’Équipe, subrayó su actuación incluso en una noche donde Mbappé fue noticia por los goles.

Para la afición y las escuelas de formación mexicana, el mensaje tiene matices prácticos: promover jugadores “creativos” implica invertir en entrenadores que enseñen lectura de juego, en espacios para practicar la toma de decisiones y en programas comunitarios que vinculen fútbol, educación y trabajo en equipo. Es una apuesta por transformar talento en herramienta social.

No todo es línea recta. Ser creativo también exige paciencia, formación continua y contextos donde el jugador pueda equivocarse sin ser estigmatizado. El reto para clubes e instituciones es ofrecer esa red de apoyo para que jóvenes talentos no terminen encasillados por estereotipos.

Olise, con su declaración, pone sobre la mesa una discusión que va más allá de una jugada brillante: cómo queremos formar al futbolista del futuro y qué valores promovemos en el deporte. Si los técnicos y las políticas públicas toman nota, la etiqueta de “creativo” puede convertirse en modelo para una generación que necesita tanto talento como estructura.

Fuentes: L’Équipe, FIFA.

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